No había nacido cuando llegó el Puerto Libre a la isla, no había nacido cuando llegaron los buques piratas, ni los esclavos; no estaba caminando en el planeta cuando se tomaron las decisiones que hoy cambian mi vida. No fui consultada por el tratado Esguerra-Barcenas, ni por el nuevo fallo de La Haya.






Las demandas de la comunidad isleña en el sentido de que sea incluida en todo proceso o empresa que inicie el gobierno nacional que tenga que ver con su territorio o sus intereses no han sido atendidas, tal como se vio en la reunión de la canciller María Ángela Holguín el pasado martes en París con los abogados ingleses que contratara para estudiar las alternativas a que haya lugar para controvertir el fallo de La Haya.















