La postulación del ex gobernador del Atlántico y ex ministro del Ambiente Eduardo Verano De la Rosa como candidato a la Presidencia de la Republica es una admirable osadía. Quizá con ella se acaban los años de timidez y pasividad de los dirigentes políticos del Caribe colombiano que durante el último siglo no han hecho más que plegarse al centralismo de Bogotá.























