En mi último artículo, “Globalización y Liderazgo I y II,” definía liderazgo como “La capacidad de influenciar efectivamente conductas en cuanto a hacer lo que es correcto”. Es decir, el gerente y sus subalternos, ya sea en el campo político o empresarial privado, si quieren cumplir con sus juramentos, deben ejecutar las visiones de la entidad, las políticas de ésta, y no sus intereses personales, o sea, no sus misiones y políticas privadas.