Los habitantes del Archipielago y la sociedad colombiana no pueden caer en el error de pensar que el fallo de La Haya es simplemente una hábil jugada internacional del gobierno de Nicaragüa con fines de exploración petrolera y la ampliación de su plataforma marítima para la construcción de un Canal Interoceánico.





Dentro de las medidas que conformarían una estrategia para proteger los derechos sobre los mares del Archipiélago se ordena el levantamiento de nueva cartografía. En tal sentido vale traer a memoria la Ley 10° de Agosto 4 de 1978, que preveía practicar dicho ejercicio vital para la geopolítica nacional.
Como si no faltaran problemas en las islas, la obligación de instalar nuevos contadores con medidores digitales para erradicar las fugas de energía, ha caído como balde de agua fría a la población que, hasta hace poco, le habían hecho cambiar los contadores con la misma excusa.
Gracias al poder imprevisible del azar me topé con el doctor Fidel Corpus Suárez en una de las calles de San Andrés. Entonces supe que había sido designado como nuevo miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia (ACJ).
¿Quo Vadis Insula? ¿Qué tiene que ver lo que está pasando en Siria y mis intereses socio-políticos de Raizal-Insular? Vivimos en un mundo interdependiente. Lo que hacemos o dejemos de hacer, aquí y allá, tiene sus consecuencias. Es la ley universal de la insustituible causa-efecto. No debemos ni podemos ignorar las mal enrumbadas acciones y relaciones, confiando que si no hacemos nada se mejorarán, o peor y más optimista aún, que desaparecerán.













