
Si el gobierno nicaragüense inicia un diálogo con Colombia sobre la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 19 de noviembre de 2012, deberá ser solo para establecer “una forma no traumática” de cumplir con dicho fallo, pero “no para modificar los límites establecidos” por el tribunal internacional, opinaron los ex cancilleres Enrique Dreyfus y Norman Caldera, así como el jurista Mauricio Herdocia, de aquel país (tomado de La Prensa, Managua).
Dos años después de que la CIJ falló a favor de Nicaragua en un diferendo con Colombia sobre una considerable porción de agua en el Caribe, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció el martes que comenzará la negociación de un tratado con Nicaragua para que se respeten los derechos de los pobladores de las islas de San Andrés y Providencia.
Por su parte, el presidente inconstitucional Daniel Ortega afirmó ayer que el anuncio de su homólogo colombiano, sobre conversar acerca de derechos de navegación en el mar Caribe, fue un acuerdo al que llegaron ambos en 2012, según publicó el portal El 19 Digital.
“Esto fue un acuerdo que tomamos con el presidente Santos después del fallo, lo tomamos en México hace dos años, el 2 de diciembre, para la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto, ahí nos reunimos, estaba fresco el fallo”, dijo Ortega.
El jurista Mauricio Herdocia indicó que Nicaragua debe estar siempre abierta al diálogo, pero “no a cualquier costo”, refiriéndose a que no debe estar en juego lo que el país ganó con la sentencia de la CIJ.
El excanciller Norman Caldera señaló que “el único espacio para un tratado es sobre el manejo de (la reserva de biósfera) Seaflower”, que parte de ella está en aguas nicaragüenses y otra en colombianas. Caldera indicó que velar por esta reserva es costoso y en eso deben unirse ambos países.
El exembajador de Nicaragua en Costa Rica y actual diputado en el Parlamento Centroamericano, Mauricio Díaz, indicó que para él la propuesta del presidente colombiano, de dialogar con Nicaragua, “es una salida de baño de Santos, tratando de desviar el cumplimiento inexcusable de un fallo que por su naturaleza es de ineludible cumplimiento”.
“Nicaragua no tiene por qué aceptar ningún acuerdo al margen de un fallo del máximo tribunal de justicia del planeta, que es la Corte Internacional de Justicia. La Corte ya falló y le recuperó a Nicaragua una enorme extensión marítima que pasa a ser parte del territorio nacional”, indicó Díaz.



















