
Las primeras versiones dan cuenta que se trataría de una especie no endémica, semejante a los cocodrilos originarios de centroamérica u otras regiones del Caribe.
El reptil fue sacrificado por agentes de Policía y a estas horas funcionarios de la autoridad ambiental se aprestan a adelantar las correspondientes investigaciones científicas para determinar el origen y los motivos que pudo tener el reptil para emigrar hacia San Andrés.
Masivo rechazo
El cocodrilo fue dado de baja con tres tiros fusil accionados por un agente de la policía, que al parecer recibió la autorización e instrucciones de la autoridad ambiental. Al respecto, la gobernadora Aury Guerrero Bowie lamentó la muerte del reptil a través de su cuenta de Facebook.
“…Este desafortunado evento nos invita a reflexionar sobre la necesidad de contar con espacios para albergar animales de especies ajenas a nuestro archipiélago mientras son devueltos a su hábitat natural. Coralina tomó la decisión de autorizar las acciones de hoy, debido a las inexistencias de los medios para atender este tipo de animales”, escribió la mandataria.
De otra parte, un masivo rechazo al desenlace fatal del excepcional visitante, se volcó a través de las redes sociales que califican -por lo menos- como “crimen ecológico” el fallecimiento del infortunado reptil a tiros de fusil. Al respecto, se aguarda un pronunciamiento oficial de la Corporación Ambiental Coralina.





















