
Dentro de la compleja red que se conforma en torno a los barcos en estado de deterioro y hundidos en la bahía principal de San Andrés, es importante considerar algunos puntos de vista que si bien no son la opción más pronta, podrían generar progreso dentro de las actividades turísticas a la vez de generar un entorno apropiado para la biodiversidad.
Si bien la legislación del país no hace referencia al tema de los barcos hundidos con el cumplimiento de los protocolos internacionales, estos han demostrado ser apropiados para atraer vida marina, bien sea por su compleja estructura, sombra, cantidad de espacio disponible y como dato curioso, las altas velocidades que se forman frente a las superficies verticales hacen que se adhiera más fácilmente una gran cantidad de vida sin tanta exposición a la sedimentación.
Alrededor del mundo hay ejemplos exitosos sobre estos hundimientos y dentro de nuestras aguas se pueden encontrar ejemplos de biodiversidad acompañada de un atractivo turístico como son los casos de ‘El Velerito’ y del ‘Barco Hundido’ lugares apetecidos por los buzos visitantes.
Sin embargo, la competencia entre entidades nacionales y territoriales en ámbitos públicos, privados y comunitarios que constituye el sistema nacional de gestión del riesgo de desastre, tiene lugar cuando la eficacia de los procesos, acciones y tareas se logran mediante la unión de los esfuerzos y la colaboración no jerárquica entre las autoridades y entidades involucradas.
Analizar propuestas y alternativas generadoras de progreso en la principal fuente de ingresos de la isla, como lo es el turismo, podría llegar a ser un ejercicio interesante.





















