
El 17 de abril se desarrolló la conferencia ‘Paisajes Culturales Marítimos: Entre Mapas y Vistas del Caribe Colombiano (siglos XVIII y XIX)’, un espacio para descubrir la historia marítima a través de representaciones visuales y narrativas que han marcado la relación de sus pobladores con el mar.
El evento tuvo lugar en el Centro Cultural del Banco de la República de San Andrés, entidad organizadora junto al Centro de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Culturales AIP - Panamá.
Además de este espacio, orientado principalmente a un público adulto, también se realizó una actividad con estudiantes de colegios de la isla, para aprender, reflexionar y reconectar con la historia marítima del Archipiélago mediante la ‘lectura’ de mapas y cartas náuticas (modernas y antiguas).
Opiniones de los conferencistas
Entre los expertos invitados estuvo Hernando Salcedo Fidalgo, médico y sociólogo con estudios de posgrado en la Universidad París Cité Sorbona, quien sobre el taller con adolescentes dijo que fue una magnífica experiencia, por la interacción interesante que se generó con ellos.
Mencionó, por ejemplo, el caso de una estudiante de 13 años, bilingüe, que fue capaz de leer muchas de las cosas que estaban en una carta británica, en inglés, que les mostraron.
“Les explicamos sobre el ‘norte real’, donde el campo magnético atrae físicamente la brújula cuando se toma una medida, y ella me preguntó: ¿Por qué en la carta dice True North (Norte Real)? Y entonces inmediatamente se abrió una discusión, que nos permitió entender a fondo cómo habían sido tomadas las medidas; y nos ratificó que ese tipo de interacciones solo son posibles, cuando hace uno un taller en donde se genera pensamiento crítico”, indicó.
Salcedo añadió que, sin duda, los menores raizales muestran una mayor apropiación por su territorio y por el mar, y que esa identidad insular determina otra forma de mirar el mundo y otro tipo de conocimientos; elementos –en sus palabras– de un valor enorme, sobre todo cuando se habla de esta matriz sociocultural que es el Caribe.
Sobre la conferencia que se desarrolló al día siguiente (el 17 de abril), el profesional comentó que una de las reflexiones que les había generado a él y a los demás expositores es que en San Andrés “hay una fractura completa de la sociedad local, y un escenario en el que los funcionarios que dependen de la administración central están pegados a una norma que no saben ni cómo aplicar”.
“Mi mensaje es que una posibilidad de resolver esa fractura social es a través del conocimiento; y ese conocimiento se construye colectivamente entre las comunidades, los saberes locales y los conocedores de la ciencia institucional. Trabajando juntos y compartiendo los conocimientos, lo que se conoce como investigación participativa”, recalcó.
Paisaje cultural marítimo
Por su parte William Gómez Pretel, oceanógrafo y docente de la Universidad Marítima de Corea, señaló que fue un seminario muy importante; y que durante el espacio con los estudiantes, siente que sembraron una semilla.
También resaltó que muchos de los chicos ya sabían usar mapas, que conocían cuál era el norte y cuál era el sur, y que entendían por qué en la carta aparecían los primeros asentamientos en el sector de La Loma, ya que desde allí a estas personas se les facilitaba visualizar todo lo que se aproximaba desde el territorio marítimo.
“Además de hacerles entender que su territorio tiene una cultura grandiosa, entendieron cómo estas cartas antiguas comparadas con las modernas nos muestran la evolución de la isla y cómo los nombres y el paisaje cultural marítimo han cambiado; y para que entiendan su pasado desde el presente, y cómo lo pueden llegar a ver desde el futuro”, agregó.
Con respecto a la charla, Gómez dijo que el tema de los paisajes culturales marítimos es bastante importante, y que por eso la interacción con la población fue tan valiosa, por todo lo que allí manifestó el público.
El investigador enfatizó que si bien en el Centro Cultural hay mucho para leer sobre las islas, también es importante la memoria colectiva para reconstruir el pasado; por lo que le sugirió al Centro Cultural que debería crear una página web para comprimir todo el conocimiento ancestral que ha ido recopilando a través de testimonios orales, “para reconstruir la historia del Archipiélago que está desaparecida”.
Patrimonio cultural subacuático
A su turno, Juan Guillermo Martín, antropólogo y especialista en arqueología histórica y prehispánica, miembro del Centro AIP - Panamá, comentó que el encuentro con los niños y niñas de los colegios había sido “maravilloso”; principalmente en el apartado donde les mostraron cómo se hacen los mapas, qué significa una escala, qué dice la nomenclatura y ver cómo los paisajes culturales marítimos se han transformado por la actividad humana y por la llegada de más gente a San Andrés.
Este experto mencionó, también, la sorpresa de él y de los otros conferencistas al darse cuenta cómo los adolescentes, en su gran mayoría, conocían muy bien su territorio, cómo se ubicaban espacialmente y cómo sabían a qué correspondían las zonas con tonos grises de las cartografías (zonas de agua y de tierra).
“Eso, aunque suene gracioso, no es normal verlo en la mayoría de la población educativa continental”, destacó.
Martín comentó que al hablarles de su especialidad en arqueología subacuática y de lo que significaba el patrimonio cultural subacuático, uno de los jóvenes había dicho que conocía un naufragio (lo ubicó con precisión en un mapa) y que buceando se había encontrado una moneda antigua.
“Así que aproveché, justamente, para explicarles que el haber sacado esa moneda podría representar un deterioro del contexto arqueológico y de ese patrimonio, que es de todos. Y les insistí que los objetos arqueológicos que están sumergidos, al igual que los que están en tierra, deben quedar en su contexto para evitar que las nuevas generaciones no puedan estudiarlos ni aprender de ellos”, acotó.
Involucramiento de las comunidades locales
Por último, Roberto Lastra Mier, docente investigador de la Universidad del Atlántico, especialista en legislación ambiental y política pública ambiental marina en Colombia, expresó que trabajar con niños este tipo de temáticas es fantástico, “porque son como esponjas que absorben todo”.
Aplaudió la facilidad de los menores raizales de ubicar puntos específicos, que para ellos eran importantes dentro de las cartografías que les mostraron; y resaltó que le llamó mucho la atención darse cuenta, desarrollando este espacio, cómo se involucraron los docentes en la actividad.
“Ese punto no lo teníamos previsto dentro de estos tipos de talleres, y creo que puede ser una mejor opción que, en vez de dirigir este tipo de actividades directamente a los niños, lo orientemos más bien a los docentes, para que ellos a su vez puedan replicarlo a una mayor cantidad de estudiantes dentro del territorio”, explicó.
Sobre la conferencia que adelantaron con espectadores adultos, dijo que fue igualmente una experiencia “fantástica”, dado que hubo muchas preguntas, inquietudes y también algo de controversia.
“Hubo incluso reclamaciones y a mí me parece fantástico este tipo de cosas, porque todo esto nos ayuda a redireccionar y a reestructurar nuestras ideas, porque veníamos con una idea preconcebida; pero a raíz de todo esto, reafirmamos que una parte muy importante es el involucramiento de las comunidades locales dentro de este tipo de proyectos, porque ellas conocen el territorio mejor que nosotros”, puntualizó.





















