
Las célebres ‘Escaleras’ del pintor Maurice Escher (Países Bajos 1898 - 1972), nos muestran la figura de un ciclo eterno donde se suben y bajan peldaños sin cambiar de nivel. Parafraseando esa historia –con cierto atrevimiento– podríamos decir que en centro cultural La Escalera de San Andrés, hallamos también la acción onírica del ‘sube y baja’ perenne, permanente.
Situado en una casona refaccionada de la zona tradicional de Black Dog, en North End –a metros del Parque Bolívar–; este espacio fue recientemente el sitio en que se lanzaron tres novelas de autoras isleñas forjadas al calor, al dolor y al amor del gran Caribe: Cristina Bendek, Tatiana Howard y María Matilde Rodríguez, quienes espectantes presentaron sus nuevos trabajos.
Arribando a esta escalera cultural nos enteramos también de la existencia de talleres de teatro, pintura y música para niños y jóvenes, entre otras tantas actividades generosas y gratuitas que ofrece en forma de usina del estímulo creativo tan necesario en San Andrés donde escasean estas iniciativas de formación colectiva y humana.
El valor de impulsos como La Escalera radica en abrir puertas cuando otros caminos parecen cerrarse. Allí, la creatividad se convierte en refugio y oportunidad, ofreciendo a la juventud un lugar para expresarse, encontrarse y construir proyectos de vida alejados de la violencia que, con evidente preocupación, comienza a consolidarse en nuestra isla.
Estos espacios no solo cultivan talentos artísticos; también fortalecen el tejido social. Cada taller, cada lectura y cada ensayo teatral representa una apuesta por el diálogo, la convivencia y el respeto. La cultura, cuando se vive de manera colectiva, actúa como antídoto frente a la apatía y como motor para imaginar un futuro distinto.
Por ello, respaldar y visibilizar a La Escalera es una tarea compartida. Instituciones, familias y sociedad estamos llamados a subir juntos estos peldaños simbólicos, donde el arte sustituye al miedo y la palabra vence al silencio. Que este subir y bajar creativo nos permita, finalmente, avanzar como sociedad.
No como en las ‘Escaleras’ de Escher, cuyos protagonistas continúan_secula seculorum pedaleando innermes en un mismo lugar.






















