
La mañana del pasado sábado 14 de marzo pintaba para ser un ejemplo redondo de civismo. Bajo el lema ‘Tinto al parque’, los vecinos de School House se citaron desde las 07:00 a.m. para la segunda jornada de limpieza de su proyecto bandera. Experiencias y aprendizajes de solidaridad.
Entre el aroma del café y el esfuerzo compartido, el sector empezaba a lucir la cara que todos soñamos; sin embargo, la satisfacción fue interrumpida por un acto de incoherencia que golpea el corazón del proceso: minutos después de conversar con los líderes sobre el cuidado del entorno, una vecina del sector de La Unión envió a un tercero a depositar sacos de basura justo debajo del letrero de "No arrojar basura" recién instalado.
Este incidente no es solo una anécdota de mala convivencia; es una señal de alerta sobre la fragilidad de nuestra recuperación urbana. De nada sirve el sudor de quienes barren, ni el respaldo estratégico de entidades como la Aerocivil, si dentro de la misma comunidad se sabotea el esfuerzo colectivo.
Arrojar desechos fuera de horario y en lugares prohibidos no solo afea la calle, sino que fractura la confianza y desmotiva a los voluntarios que trabajan "del barrio para el barrio". Si permitimos que estas prácticas se normalicen, estamos condenando al fracaso cualquier intento de renovación en nuestra isla.
Guardia comunitaria
La reflexión que nos deja esta jornada es clara: la vigilancia comunitaria no es opcional, es una necesidad. San Andrés no cambiará solo con operativos de limpieza, sino con ciudadanos que se atrevan a ser veedores y a señalar, con respeto, pero con firmeza, a quien ignore las normas. No podemos mandar a otros a hacer lo que no queremos que nos hagan a nosotros.El llamado para School House, y para todos los barrios del archipiélago, es a la coherencia; de lo contrario, seguiremos siendo prisioneros de nuestra propia basura mientras el esfuerzo de los buenos se desvanece en la desidia de unos pocos.
NOTA IMPORTANTE
Esta es una iniciativa totalmente nacida y gestada por la comunidad, no tiene ningún tinte político ni gubernamental. Las instituciones que acompañaron las jornadas fueron: Fuerzas Militares, la Aeronáutica Civil, Trash Busters y UNGR que acudieron al llamado del barrio.





















