
Distintas organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) han celebrado que, gracias a los esfuerzos de conservación mundiales, se ha logrado la recuperación de la población de la tortuga verde (Chelonia mydas). No obstante, en el Caribe colombiano y en el Archipiélago la situación no parece mejorar.
Dicha organización internacional celebró la reclasificación de esta especie, porque pasó de estar ‘en peligro’ a ‘preocupación menor’ dentro de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Esta noticia se dio a conocer en la última actualización de la Lista Roja, publicada durante el Congreso Mundial de la Naturaleza en Abu Dabi que tuvo lugar del 9 al 15 de octubre.
Victoria incompleta
WWF señala que la tortuga verde se encuentra en aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo y que, de acuerdo a la UICN, su población ha aumentado aproximadamente 28 % desde la década de 1970, pese a las amenazas persistentes para esta y para otras especies igualmente diezmadas, a causa del consumo de su carne, el comercio de sus conchas, la pesca de arrastre, la destrucción de hábitats y la inadecuada disposición de artes de pesca o de elementos plásticos.
Sin embargo, para la directora de la fundación Tortugas del Mar, Karla Barrientos, esta situación no se corresponde con lo que acontece en el Pacífico oriental (desde México hasta Chile); así como en el Caribe, en Colombia y puntualmente en el Archipiélago.
Al respecto del panorama para la tortuga verde, en esta región, señaló:
“Todos los especialistas latinos estamos algo incómodos con la decisión que se tomó a nivel mundial, porque creemos que fue una decisión apresurada. De hecho, las poblaciones están disminuyendo en el Caribe; por ejemplo en el Parque Nacional Tortuguero, en Costa Rica, donde teníamos la población más grande, esta ha declinado los últimos cinco años.
Si bien son estudios que son de hace muchos años, es decir, esto no fue de hoy, no se tuvieron en cuenta como los datos de los últimos dos años que fue cuando se empezó a disminuir sus poblaciones.
Ahí lo que es importante tener en cuenta es que es una percepción global, evaluado por un grupo de especialistas de esta especie, que también advirtieron en distintas unidades de manejo o zonas, como el Pacífico Oriental, Gran Caribe, Asia y demás, donde se maneja de forma diferente el tema.
Es decir, en este caso puntual de la verde, sí se ha aumentado la población en Asia, pero para el lado del Pacífico oriental y específicamente para el Caribe colombiano, la población no ha aumentado.
De hecho, en el Caribe colombiano nosotros no tenemos una anidación de tortugas verdes reportada hace más o menos 10 años. Aunque sí encontramos juveniles y adultas en diferentes partes como La Guajira, Santa Marta, Cartagena o el departamento de Sucre, no tenemos una población estable; no tenemos ni siquiera zona de anidación, porque para que lo sea tienen que haber más de 20 nidos por temporada y eso no ha pasado ni siquiera entre los cayos Serrana y Serranilla, en el Archipiélago, donde esta temporada solo se ha reportado seis nidos, realmente muy poco.
Entonces, si bien es una noticia importante para resaltar los esfuerzos que se han hecho a nivel de conservación en el mundo para esta especie, la más consumida por su carne, esta noticia es más como para aplaudir el trabajo desarrollado en pro de no dejar que la tortuga verde desaparezca completamente.
Por lo anterior, para nosotros sigue estando ‘en peligro’, tanto para Colombia en el Libro Rojo de Reptiles, como para todo el Gran Caribe y el Pacífico Oriental (Pacífico colombiano)”.
Esfuerzos locales valiosos
Lo dicho por la bióloga Barrientos es doblemente importante porque, aclara la situación de la tortuga verde en el Caribe colobmiano; y, principalmente, porque exalta el valor en términos de biodiversidad de la Reserva de Biosfera Seaflower, dado que, como indicó, Serrana y Serranilla, dos de los denominados cayos del Norte del Archipiélago son de los pocos puntos de anidación de esta especie en el país.
En esta línea, es preciso reconocer los esfuerzos que en materia de conservación se están realizando en este territorio, como el programa ‘Fi Wi Riif’ (impulsado por el Fondo Acción y coordinado técnica y científicamente, precisamente, por la fundación Tortugas de Mar, con el acompañamiento de la Corporación Ambiental Coralina y la Armada Nacional) para contribuir al conocimiento y recuperación de las poblaciones de tortugas marinas en general, en el Archipiélago; así como para el rotulado y marcaje, por primera vez, mediante códigos en acero inoxidable y microchips únicos.
“Justamente este año ha sido la primera vez que se ha hecho un monitoreo sistemático en toda la Reserva de la Biosfera, con el que esperamos conocer el estado actual de las tortugas marinas. Estamos terminando la temporada de anidación y esperamos en las próximas semanas saber esto y qué acciones tomar a futuro con el proyecto. Por lo que hemos logrado documentar es que si tenemos todavía anidación de tortuga verde, es muy poca, entonces el llamado a continuar generando esfuerzos de conservación para que esta población ojalá se establezca, por lo menos en Colombia, aunque no creemos que vaya a cambiar de categoría, porque reitero, para la mayoría de nosotros sigue estando ‘en peligro’”, concluyó la experta.
(Foto: Fundación CRAM)



















