
Este fin de semana culminó la primera Feria Popular de Espiritualidades No Hegemónicas, organizada por la Caja de Compensación Familiar de Antioquia (Comfama); y al escenario ‘Conjuro’, un espacio diseñado para la exaltación de la diversidad cultural del país, fue invitada la artista brasilera, radicada en San Andrés, Aurea Oliveira.
Este encuentro tuvo lugar en Medellín los días 17 y 18 de octubre, y puso a hablar al país entero sobre él, porque fue un recordatorio del disruptivo Congreso Mundial de Brujería organizado hace 50 años por el exgobernador de San Andrés, Simón González, que se hacía llamar ‘El brujo’ y quien fuera el hijo menor del escritor y filósofo paisa Fernando González.
Precisamente, el evento tuvo inspiración en el pensamiento de este autor, quien también fue un estudioso de la botánica y de la homeopatía. Por eso contó, adicionalmente, con el apoyo de la Corporación Casa Museo Otraparte: una organización fundada en Envigado (Antioquia), dedicada a difundir y preservar el legado de su obra.
De Otraparte a San Andrés
‘Conjuro’ tuvo lugar en el claustro de la iglesia San Ignacio, en el corazón de la capital antioqueña, sede de numerosos encuentros culturales y artísticos de esa urbe y situado a un costado de una de las sedes principales de Comfama. El evento fue organizado por el PhD historiador del arte, Julián Sánchez.
Dicho encuentro reunió a participantes de distintos países, principalmente para destacar la diversidad cultural y étnica del mundo actual. Por eso, la feria incluyó conversatorios, documentales, música y danza, con énfasis en los saberes ancestrales, la defensa del territorio y la inclusión de comunidades históricamente marginadas.
Varios estudiosos de la vida y obra de padre e hijo, coinciden en decir que el amor y respeto por la naturaleza, así como los rasgos de humanidad que destacaron a Simón fueron heredados del escritor envigadeño. A su llegada al Archipiélago, años previos a desempeñarse como máxima autoridad civil de las islas, dicen que el joven político sintió una conexión entrañable con ese territorio, que todavía en los años 80 era considerado el “paraíso terrenal colombiano”.
Por ejemplo, el cronista habitual de la Casa Editorial Welcome, Iván Samir Otero, escribió sobre Simón González en septiembre de este año, que él “se hacía llamar ‘El Brujo Simón’ no por superstición, sino por su capacidad de transformar lo cotidiano en símbolo”; y porque “desde joven caminó entre lo místico y lo político, entre la alquimia emocional y la administración pública, como quien sabe que el poder sin poesía es apenas un trámite”.
“Recordando al aprendiz de mago”
Ahora bien, sobre la participación de la artista plástica Aurea Oliveira (residente en San Andrés desde 1978) a este encuentro místico, comentó, para iniciar, que este evento fue convocado para celebrar la diversidad del país y del mundo, y no para fraguar conjuros o realizar rituales. Dijo también que no entiende cómo 50 años después, fuera atacado nuevamente por personas con fundamentos puramente moralistas y ultraconservadores.
Enfatizó, igualmente, que no fue invitada a este (ni al encuentro de 1975) porque su obra hable necesariamente de brujas, magia o algo por el estilo; pero sí recalcó que “su arte es una manifestación espiritual”.
“El arte es magia, es una manifestación del espíritu de nosotros los artistas. Así que mi obra, en sí misma, es una manifestación espiritual; y no porque esté en temas de brujería ni nada de eso”, aclaró la gestora.
La ponencia de Oliveira duró 15 minutos y se llevó a cabo junto a la excuradora de Arte, Maria Lovono; y con la organizadora del Salón de Arte en 1975, Maria Theresa Guerrero. Esta última fue una de las personas que posibilitó que se conociera la obra de la artista brasileña, durante el ‘congreso mágico’ de hace 50 años.
“Durante mi presentación pusieron en pantalla una retrospectiva de mi vida, pasaron fotos de cuando yo estaba joven y mostraron el mural que realicé para el aeropuerto de San Andrés, ya que está inspirado en la arquitectura insular y en la narrativa de Simón sobre la ‘Barracuda de lágrimas azules’”, comentó.
Casualidad y causalidad
La también artesana indicó que durante la proyección mostraron algunas joyas que ella y su colectivo en esa época, llamado ‘Círculo 13’, realizaban con gemas y con elementos de la naturaleza; artículos catalogados por muchos como talismanes o amuletos, por su diseño y técnica empleada.
Sobre estos artículos de ‘protección personal’, Aurea comentó que fue la razón por la que fue invitada al primer Congreso de Brujería, por el propio Simón González.
“A la edad de 20 años yo estaba viviendo en Caracas y conocí a Simón en un set de televisión, esperando una entrevista con Nancy Pulecio de Mejía (tía de la excandidata presidencial Ingrid Betancur). En ese entonces yo estaba casada con un austríaco y fuimos invitados a este programa; y ahí, en plena entrevista, nos presentan a Simón y él me invita a participar del congreso, como artista”, narró.
En su intervención habló de esta anécdota, de su obra y del término ‘santería’, el cual hace parte de las cosmogonías brasileñas y cubanas, provenientes del grupo étnico africano Yoruba, que arribó a ambos países en momentos de la historia similares.
Del primer Congreso
Sobre ese histórico evento, que condensaba el espíritu de los González: de Fernando, el filósofo; y de Simón, “el aprendiz de brujo”, Aurea comentó que fue un suceso que irrumpió en la Colombia conservadora de la época, no porque se realizaran hechizos y pócimas malignas, sino porque se visibilizó el saber ancestral de las minorías étnicas del país.
Además, porque sacó del anonimato la producción literaria del padre y escritor, en la que describía su viaje por el Amazonas conociendo plantas de poder, el yagé y a mujeres chamanas (comúnmente llamadas brujas); todo esto, entre los años 1920 y 1930.
“Para ese congreso, Simón buscó a chamanes de la cultura Kogui, a ‘mamos’ de la Sierra Nevada y a indígenas del Amazonas, para que hablaran sobre sus brebajes y medicinas naturales; trajo a exponentes de prácticas culturales y dancísticas de Brasil e incluso a la icónica escritora Clarice Lispector; al grupo de María Lionza, una deidad femenina en Venezuela; e incluso, a científicos que estaban investigando el aura a través de la fotografía ‘Kirlian’. Es decir, fue un despertar del conocimiento sobre lo que hoy en día llamamos ‘new age’”, señaló.
La artista comentó, igualmente, que desde San Andrés asistieron, el músico y pintor Orston Cristopher; el artista plástico Carson Hudson; y “el brujo Peppa”, conocido ampliamente en la isla como curandero y persona muy respetada por el propio Simón.
"Una experiencia maravillosa"
A propósito de la obra de estos artistas, Oliveira mencionó que su invitación este año fue producto, adicionalmente, de que en 2016 conoció al organizador principal del evento, Julián Sánchez, cuando él viajó a la isla en medio de su investigación curatorial.
El PhD en Historia del Arte se interesó por la obra de Carson (quien años atrás había sido su esposo), ya que, en su concepto, “su arte brotaba de su espíritu”, según Aurea.
Así, tras conocer el trabajo del sanandresano, pasó a examinar la propuesta de la brasileña y a oír sus relatos sobre el arribo de los llamados “poetas nadaístas” al Archipiélago; otros que habrían fundamentado parte de su ideología, a partir de la filosofía del “poeta de Otraparte”.
“Es una historia fascinante, que sin duda levantó ampolla este año, así como en 1975; principalmente por el aire amarillista que le dieron ciertos medios de comunicación; y como fue un ‘recorderis’ del evento de ese año, que se realizó en Bogotá, lo que hizo fue acrecentar el interés por el mismo y motivar a que gran cantidad de gente quisiera entrar al claustro para saber de qué se trataba. Para mí, participar en esta ocasión fue nuevamente una experiencia maravillosa, de principio a fin, porque el evento cerró con cánticos del Chocó, con alabaos del Pacífico y con lumbalú, haciendo gala de las diferentes cosmogonías de Colombia. Una total riqueza cultural que, sin duda, embruja a todo el que tiene el privilegio de explorarla, entenderla y respetarla”, concluyó.



















