
En la literatura colombiana contemporánea, pocas obras irrumpen con la potencia visceral de_Comehierro, la primera novela de John William Archbold, escritor barranquillero de raíces insulares que ha sabido convertir el gimnasio en un templo narrativo y el cuerpo en un campo de batalla simbólico.
Editada por Club Editores y galardonada con el Premio Germán Vargas Cantillo en 2021, esta obra no solo marca el debut de un autor con voz propia, sino también el surgimiento de una estética caribeña que se atreve a levantar pesas con la palabra.
La halterofilia se transforma en el músculo narrativo que sostiene la novela de Archbold, pero no como simple metáfora: el levantamiento de pesas se convierte en una forma de exorcismo, en un ritual de transformación donde la energía –negativa o positiva– se canaliza hacia la construcción de un cuerpo monumental. El culto al físico, la personalidad y la masculinidad se entrelazan en una narrativa que no teme explorar los bordes de la heterosexualidad, los miedos cotidianos y los colapsos emocionales que nos definen como seres humanos.
Comehierro no se lee, se enfrenta
Desde el primer capítulo, ‘Motivación’, hasta el último, ‘Reposo’, el lector se ve arrastrado por una prosa que oscila entre lo lírico y lo brutal. Archbold no escribe para agradar, sino para confrontar. Sus personajes, marcados por el narcisismo, la ambición y el deseo de no ser ‘Aquel’ o ‘un cualquiera’, encarnan las tensiones de una región donde la belleza natural convive con la dureza existencial. El mito de Narciso y el castigo de Sísifo aparecen como sombras sugerentes, nunca explícitas, pero siempre presentes en el fondo de cada repetición, cada esfuerzo, cada caída.
La novela no responde, pero sí insinúa. Archbold se revela como un testigo incómodo de su tiempo, un cronista de lo Caribe que no se conforma con el paisaje ni con la nostalgia. Comehierro es una reivindicación, una forma de devolverle voz a quienes han sido silenciados por las narrativas centrales del país. En sus páginas, la historia no se cuenta: se suda, se grita, se resiste.
Más que un debut, un manifiesto
La publicación de esta novela no solo introduce a Archbold en el circuito literario nacional, sino que abre una grieta luminosa para la literatura isleña. En un país donde las voces periféricas aún luchan por legitimidad, Comehierro se erige como un gesto de afirmación, como una declaración de que el Caribe también piensa, también escribe, también lucha.
El impacto de la obra ha ido trascendiendo lo regional. Su presencia en ferias y festivales literarios, sumada a su empuje en redes sociales, ha permitido que Comehierro dialogue con públicos diversos, sin perder su raíz ni su rugido. Archbold no busca aprobación: busca resonancia. Y la ha encontrado.
Adenda: nueva ola de escritores y escritoras en San Andrés y Providencia
El surgimiento de nuevos escritores en el Caribe colombiano, especialmente desde lo insular, resalta una rica diversidad literaria que desafía la falta de lectura en la región. Las voces que emergen desde los márgenes, lo desconocido y la academia, pero con una esencia callejera, tienen un poder transformador en la narrativa nacional.
San Andrés y Providencia, a pesar de ser una de las regiones de Colombia donde menos se lee, sorprenden como una fuente poderosa de creatividad. Las historias y personajes de estos escritores emergentes están redefiniendo la narrativa del Caribe, aportando frescura y autenticidad.
Esta efervescencia literaria se manifiesta en eventos como la FILSAI: Feria de Libro de San Andrés, donde la literatura se convierte en un potente altavoz. Voces como la de John William y otros escritores de la zona insisten en no dejar que la región caiga en el olvido literario y a fe que lo están logrando.



















