
Walwin Godfrey Peterson Bent nació el 19 de noviembre de 1922 en San Andrés, fue historiador y productor del campo, reconocido por la Academia de Historia de Colombia. Dedicó gran parte de vida a documentar, resguardar y compartir las historias contemporáneas y de tiempos pasados del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con escritos en inglés y español preservando la memoria isleña.
Mr. Walwin como historiador no solo narraba los sucesos del pasado, prácticamente vivía al día con la historia de San Andrés. Vivía en una casita en la Loma, donde la brisa por ratos, parece susurrar en inglés antiguo, murmurando historias de esclavitud y redención. No era solo un hombre: era un archivo viviente, un puente entre generaciones, un tejedor de memorias, un PHD de la vida y la sabiduría insular.
Su voz, acompasada y segura, tenía el ritmo de las olas que conocen todos los secretos del archipiélago. Desde su jardín, donde aún trabajaba con sus propias manos a los noventa y tantos, cultivaba no solo plantas, sino relatos que germinaban en la conciencia colectiva de San Andrés.
Bisnieto del pastor Philipp B. Livingston, descendiente de escoceses puritanos y comerciantes caribeños, Walwin encarnaba la mezcla étnica y espiritual que define al pueblo raizal. Su linaje no era solo sangre, sino historia viva: los Archbold, los Livingston, los esclavos emancipados, los chinos migrantes. Cada apellido era una página, cada costumbre una nota al pie. Su obsesión por rastrear las raíces familiares lo llevó a desenterrar verdades olvidadas, como quien busca perlas en el fondo del mar.
Polimata isleño: el hombre de muchas voces
Bautizado en 1934 por el pastor Gonsalvez, Walwin fue desde joven un servidor de la comunidad. Siendo el más joven de 16 hermanos. Actúo como pastor auxiliar, maestro en la escuela, alcalde de San Andrés en 1957 (cuando la isla contaba con la figura del burgomaestre), juez de la República, consejero municipal…
Mr. Walwin fue una de esas personas con amplios conocimientos en diversas áreas del saber. Su vida fue una sinfonía de roles, todos ejecutados con la misma devoción. No era un político ni un burócrata: era un polimata isleño que entendía que la historia no se escribe desde los escritorios, sino desde los púlpitos, las aulas y las calles. En la cotidianidad del día a día.
Sin títulos rimbombantes, pero con una mente inquieta, aprendió astronomía y meteorología por cuenta propia, y enseñó estos saberes en la Armada Nacional. Era artesano, inventor, cocinero, predicador. Su obra The Providence of Providence no solo narra la historia del archipiélago, sino que la interpreta como un destino divino, una providencia que conecta a los isleños con el universo. Su escritura, en inglés y castellano, es testimonio de una mente bilingüe, bicultural y brillante que nunca dejó de aprender.
Fundador de instituciones, sembrador de futuro
Co-fundador de la Universidad Cristiana, presidente de la Academia de Historia de San Andrés, miembro de la Academia Colombiana de Historia. Entendía que la memoria necesita estructuras para sobrevivir al olvido. Por eso, cada aula que ayudó a construir, cada auditorio que lleva su nombre, es una cápsula del tiempo que resguarda el alma del archipiélago.
Cuando falleció el 6 de agosto de 2017, a los 95 años, no se apagó una vida: se encendió una leyenda. El Coral Palace, sede de la Gobernación, bautizó su auditorio con su nombre en su honor. Además de galardonarlo en vida con la medalla Francisco A. Newball. Pero más allá de los homenajes oficiales, su legado vive en cada joven que escucha sus relatos grabados, en cada isleño que se pregunta de dónde viene, en cada historia que empieza con “como decía Mr. Walwin…”
Semblanza de un símbolo
Walwin Petersen fue el símbolo de una resistencia cultural, de una espiritualidad que dialoga con la historia, de una identidad que se niega a ser borrada. En su vida, la isla encontró un espejo, un faro y un archivo. Y en su muerte, un llamado: a recordar, a preservar, a contar. Porque como él mismo decía, “la historia no es lo que pasó, sino lo que decidimos no olvidar.”





















