
Este jueves 15 de mayo se produjo un trágico accidente vial en el sector de San Luis, al sureste de San Andrés, entre un bus de servicio público y un carro de alquiler del tipo ‘mulita’ que comprometió la integridad física de los seis pasajeros de este último vehículo, incluyendo el lamentable fallecimiento de una turista de 61 años de edad.
La noticia, que fue registrada por varios medios de prensa locales y nacionales, se divulgó a través de una comunicación oficial de la E.S.E. Hospital Departamental de San Andrés, que informó el suceso de un accidente en la vía San Luis que comprometió a un bus de servicio público y a una ‘mulita’ que registraba “lesionados y aprisionamiento de pasajeros”.
Independientemente de las causas que originaron el doloroso incidente, lo cierto es que estos medios de transporte –que se alquilan con extraña facilidad en cada esquina de North End–, no son los más seguros para recorrer las vías de la isla. En muchos casos carecen estabilidad y en algunos no están homologados por las autoridades de tránsito.
Por otra parte, los equipos de sonido, tanto los llamados ‘pick-ups’ como los ambulantes (boses), más pequeños pero no menos estruendosos, se convierten también en elementos perturbadores por su muchas veces inoportuna, desatinada e invasiva utilización en espacios públicos, incomodando descansos, zonas sensibles y, en fin, la sana convivencia.
Los casos mencionados son apenas la ‘punta del iceberg’ del inventario que conforma el anómalo e imprudente accionar –por decir lo menos– de una sociedad que convive a diario y al límite en las antípodas del ideario y la experiencia, hoy día utópica, de la Reserva de Biosfera Seaflower que algún día lejano logramos conseguir.
La lucha por recuperar el orden y el espacio público en toda su dimensión es uno de los desafíos prioritarios de hoy en las islas, cuando se pretende orientar a San Andrés, Providencia y Santa Catalina, como un destino sostenible y sustentable. Libre de agresiones al medio ambiente, a la sana convivencia y, claro está, a la armonía elemental del respeto mutuo.





















