
Febrero podría justicieramente denominarse como el ‘Mes del Creole’ en las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, dadas las abundantes iniciativas gestionadas en torno a esta lengua ancestral tanto desde el ámbito institucional como social y ciudadano, en una especie de acción colectiva espontánea que arroja, año tras año, sorprendentes resultados.
Concurso y premiación de cuentos, elaboración de manifiestos, presentación de investigaciones y lanzamiento de obras –incluyendo un diccionario–, son muestras visibles del auge que ha tomado esta corriente reivindicatoria de la lengua madre de gran parte del Caribe, otrora invisibilizada por obra y gracia de una política de estado errónea... en el mejor de los casos.
Estamos hablando, por ejemplo, del concurso 'Kriol Shaat Stuori Kantes', organizado por Sea Star Foundation, con apoyo del Centro de Estudios Afrodiaspóricos (CEAF) de la Universidad ICESI y el Centro Cultural del Banco de la República, entre otros, donde surgieron jóvenes y talentosos narradores de las islas.
También de la iniciativa lanzada por estos días: el diccionario ‘Fahn Fi Wi Kriol tu English Dikshonery’, creado por Julie Espinosa, joven raizal empeñada en promover el uso del creole desde temprana edad. Se trata de un trabajo con diez años de gestación, que pasó por un exhaustivo proceso investigativo que se nutrió también de reconocidos estudiosos del tema en las islas.
Sin embargo, la preservación de las lenguas originales ha sido, es y será un proceso permeable por altibajos y vaivenes sociales. Por eso es vital preservarlas como parte de la identidad de los pueblos. En un mundo en que escalan las condiciones para considerar a los seres humanos meros objetos numerados; luchar para defender la identidad es tarea primordial.
Por eso celebramos estas y otras iniciativas que se han gestado a lo largo de la historia contemporánea como la obra ‘Hou fi rait fi wi kriol’, del Consejo Ortográfico de Creole (Di kriol ortografik kounsl), un material esencial y de consulta permanente. Labores hechas con amor, evocando la memoria de los maestros Oakley Forbes, Doulph Mitchell, Adel Chritopher y tantos otros más.



















