
En medio de la crítica situación del mundo, el espíritu de la navidad renace en los corazones de los seres humanos que habitamos la tierra. Llega el momento de cantar con más fuerza ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los hombres que ama El Señor!
Qué festejamos? El nacimiento de Jesús, el Cristo quien –muchos dicen– no nació en diciembre, aunque eso ahora es lo de menos… Festejamos el paso de un personaje distinto, revolucionario y especial que marcó la historia del mundo en dos… Y quien además prometió volver con gloria y poder compartir con los justos y buenos, Su Reino.
¿Somos conscientes al cantar los ‘Gozos al Niño Dios’ y pronunciar: A nuestras almas ven, ven? y ¿no tardes tanto? El Señor vendrá. “Vendrá una nueva luz sobre la tierra, la luz de la justicia y la verdad, vendrá El libertador de las naciones, vendrá la libertad”, entonamos en otra canción.
La Navidad en las islas, al igual que en el mundo, reunirá en lo posible a las familias alrededor de una mesa para compartir aromas y sabores únicos de esta época.
San Andrés y Providencia

Aún saboreamos ricas tortas de frutas con vino moscatel; el famoso smoked ham al horno acompañado de arroz con coco y pasas o una fresca ensalada. ¿Frutos del mar y pescados? Sí, porque en el mar también está la Navidad.
Tuve y tengo presente una infancia con aroma de Navidad… Además del olor de la comida que preparan las abuelas, la navidad huele a ropa y zapatos nuevos; a muñecas y balones; a carritos y bicicletas de colores. A la madera de los extintos confesionarios en las iglesias, al musgo de los pesebres, las guirnaldas y los papeles de regalo… ¿A qué huele tu Navidad?
Perdurable tradición
A pesar de la transformación cultural, en las islas aún se cosecha el sorell para convertirlo en el refresco alegórico de esta época, y se comparte con los amigos y familiares el dulce fruit cake. También se adoptaron los buñuelos y las natillas, o los vinos espumantes y demás bebidas extranjeras de fácil acceso en este mundo de la globalización…
En esta navidad brindemos por los que están, los que estuvieron y los que nunca se fueron… Porque en nuestros corazones Dios renace y siempre será Navidad.



















