Ella no entendía al mundo como los demás. No quería hacerlo. No podía hacerlo. En su mundo, por raro que pareciera, “no” significaba “no”, “si” significaba “si, y “tal vez” significaba “nunca”. No existen los “tal vez”, como no existen los quizás, no existen y ya… el mundo no es una caja con un gato adentro, en el mundo el gato esta, o no esta… o ambas, pero no “tal vez este”.





Si los guerrilleros dejan las armas estaríamos dando un paso gigante hacia la paz en Colombia. Acabarían 50 años de violencia fratricida que jamás debimos padecer si hubiésemos dado crédito al diálogo antes que a las balas cuando esta empezara.
¿Quo Vadis Insula? Con demasiada frecuencia esperamos que la barca llegue a nosotros; con mayor frecuencia es mejor nadar hacia ella, a pesar de las seguras tormentas. Hay que buscar la vida para encontrarla—que ella no nos busque. Si ella nos busca perdemos su real significado, su belleza, su razón de ser. El conformismo sistemático es una plaga.
Pega dos veces, reza el adagio popular, pero en nuestro caso, van tres, y contando:














