Quiero comenzar la reflexión trayendo la historia de un crucifijo que estuvo expuesto en un templo hasta que, un día, una gran tormenta echó abajo dicho templo. Desde entonces, el crucifijo quedó durante años expuesto al sol, a la lluvia, a los vientos y a las inclemencias del tiempo.
Opinión







En más de una ocasión he escrito sobre el lamentable estado de algunas reliquias arquitectónicas de Cartagena de Indias, específicamente la que albergó a la Escuela Rafael Núñez, sobre la avenida Pedro de Heredia, y la Casa del Consulado, localizada en la calle del Sargento Mayor del Centro Histórico.
¿Por qué un joven en la isla no se asusta por perder el trabajo? ¿O la vida? ¿Por qué parece no temerle al futuro? ¿Por qué colectivamente no nos alarman los huracanes, si cada temporada nos recuerdan que siguen ahí? ¿Por qué un corrupto no se inquieta por ser atrapado o señalado?
«La isla prisión». Así es como el ingeniero Jairo Rodríguez Davis describe la situación actual del archipiélago de San Andrés, Providencia y Ketleena. Es una expresión llamativa, pero sinceramente acertada. En muchos sentidos, poco ha cambiado.












