Cuando abrió la puerta temblaba más de lo normal. A sus setenta años, los temblores se notaban más, pero el nerviosismo de esa tarde era desbordante. Traía un traje crema, camisa blanca, corbata y pañuelo azul, un sombrero de paja blanca con cinta. Era verano y el vestido iba acorde. Llevaba unas flores, sacudidas y deshojadas por el temblor.
Opinión







A la nueva gobernadora de San Andrés, Providencia, y Santa Catalina Aury Guerrero Bowie no le bastará la gran legitimidad de su elección para afrontar los desafíos que le esperan. El éxito de su gestión no dependerá de ella sola. Es necesario que se rodee de personas de buena fe, creativas, transparentes, eficientes, y que generen mucha confianza en la gente.















