No es un síndrome, no es un concepto sociológico ni psiquiátrico y no aparece en manuales académicos, aun así camina entre nosotros, se filtra en el lenguaje cotidiano y se aprende temprano. A eso que, con más ironía que rigor, se ha llamado el síndrome de Doña Florinda, conviene mirarlo con cautela.
Opinión







Jesús ha hecho obras grandes en la vida de cada uno de nosotros; nos queda como tarea anunciar que hemos visto al Señor, y así ayudar a que muchas personas conozcan su amor. Es permitiendo que Jesús restaure el corazón de cada uno por donde comienza la restauración de la humanidad.
Today, we write with heavy hearts and deep concern for the escalating violence on our beloved islands of San Andrés, Providence, and Santa Catalina. This is not just a local issue, it is a humanitarian crisis that demands local, national and international attention and action.











