Hace poco leí un artículo en el Financial Times en el que decían que en la China ya no van quedando suficientes campesinos para atraer a las ciudades lo que hace prever que esa economía deje de ser tan competitiva como lo ha sido gracias a este ejército de trabajadores de reserva.








En la publicación anterior hablé sobre volvernos un poco locos, un poco más soñadores para mejorar las condiciones de aprendizaje de los niños y jóvenes de las islas. Entre esas ‘locuras’ mencioné impartir enseñanza en Creole para esos niños cuya lengua materna es esta.















