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Mis preocupaciones sobre el fallo la CIJ

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RICHARD.FRANCIS

Como profesional en relaciones internacionales me preocupa el fallo de la CIJ del 19 noviembre de 2012 sobre la disputa territorial y marítima entre Colombia y Nicaragua, porque crea un problema humanitario y eso es contrario a los mismos principios de la paz mundial.

Al aislar a los habitantes del archipiélago de sus bancos pesqueros, crea una delicada situación de carácter humanitario en términos de seguridad alimentaria para toda una población. ¿Cómo una situación de esas va a contribuir a generar paz y justicia en el Caribe Occidental?  

La CIJ en este caso falla en vía contraria a una de sus opiniones consultivas. En el 2004 la CIJ emitió una opinión consultiva por petición de la Asamblea General de la ONU, sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado por Israel.

En su pronunciamiento la Corte señala que “gran parte de la tierra palestina en el lado israelí del muro se compone de tierras agrícolas fértiles y algunos de los pozos de agua más importantes de la región”, y concluye enfatizando que “la construcción de la pared separa a los palestinos de sus tierras agrícolas, pozos, y medios de subsistencia” .

Pregunto: ¿Qué diferencia existe entre la pared de concreto sobre el que la Corte se pronuncia en el caso palestino, y la pared jurídica que nos impuso con su fallo, la cual de manera similar nos separa de nuestros bancos pesqueros más fértiles y nos obliga a depender de otros bancos que no tienen la capacidad de brindarnos suministro sostenible de alimento?

Nuestro caso y el discutido en la opinión consultiva de 2004 tienen el mismo común denominador: hay un pueblo que fue separado abruptamente y de manera injusta de su única fuente sostenible de alimento, con el agravante de que las alternativas de otras fuentes sostenibles de comida son muy escasas o muy caras.

Sorprende que la CIJ en 2004 le confirma a la ONU que separar a una población de sus fuentes de alimento es una violación a sus derechos fundamentales y 8 años más tarde falla separando a un pueblo de sus fuentes de alimento.

El tema de los recursos naturales no era asunto desconocido por la Corte, toda vez que  ella misma reconoce que “ambas partes plantearon la cuestión del acceso equitativo a los recursos naturales” .

En este sentido, la Corte pudo haber invocado los elementos de juicio aplicados en la opinión consultiva de 2004 sobre el caso palestino y  abstenerse de separar a miles de habitantes de su única fuente sostenible de alimento, sin necesidad que hayan sido alegadas previamente por alguna de las partes.


Debieron haber procedido de esa manera para salvaguardar los derechos fundamentales de un pueblo. Este fallo abre la puerta a conflictos futuros por el acceso al recurso pesquero, un conflicto que no existía hasta el veredicto de la CIJ del 19 de noviembre.  

Aquí es necesario cuestionar duramente al equipo negociador de Colombia. La propia Corte sostiene que en cuanto al acceso equitativo a los recursos naturales, “ninguna de las partes ofrece evidencia de las circunstancias particulares que a su juicio deben ser considerados como relevantes”.

Por tanto, agrega, “considera que en el presente caso no se presentan problemas de acceso a los recursos naturales de manera excepcional, como para justificar tratarlos como una consideración pertinente” .

¿Por qué nuestra defensa no enfatizó con vehemencia a la Corte aclarándole que los recursos pesqueros del área son vitales para la población del archipiélago? Quizás lo que faltó fue mostrarle a los jueces de la Corte la prueba reina: la comunidad de pescadores de las islas.

A mi modo de ver, esta fue la prueba que faltó en el litigio. Aquí la defensa colombiana erró gravemente, al punto que nos tiene hoy con una pared jurídica entre nosotros y nuestros bancos pesqueros. Sin embargo, el gobierno insiste en decirle al país que el actuar de la defensa fue impecable.

No obstante lo anterior, insisto que el tema del acceso a los recursos naturales en el área era una preocupación de las partes que la Corte conocía y ante el pobre suministro de evidencias al respecto, el tribunal debió haber aplicado el artículo 50 de sus estatutos y ordenar una comisión para investigar, recaudar evidencias y emitir un dictamen que les diera luz del rol vital que juegan los recursos naturales del área para la población del archipiélago.

Tenemos que denunciar a nivel internacional la amenaza a la seguridad alimentaria de los habitantes de las islas como consecuencia del fallo de la CIJ. La FAO, una agencia hermana de la CIJ que vela por el derecho a la seguridad alimentaria, debe conocer de esta situación, máxime cuando en un reciente informe advierte que “unos 49 millones de latinoamericanos y caribeños, 8,3% de la población total del subcontinente, sufren por la falta de acceso a alimentos”

Otro problema que puede afectar aun más la situación alimentaria, son los proyectos petroleros de Nicaragua en el área de los bancos pesqueros, ya que pone en riesgo las áreas marinas protegidas y la zona de reserva de biosfera declaradas por la UNESCO.

Como internacionalista, no me es fácil entender cómo un fallo de la CIJ puso en serios riesgos los programas de sus agencias hermanas en la región del Caribe Occidental.


¿Será que la ONU está compuesta por órganos que funcionan como ruedas sueltas?


Es necesario denunciar nuestro caso ante la UNESCO, la FAO, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y todo organismo internacional que le compete el tema de los derechos humanos en general.

Debemos volverlos nuestros aliados. La Corte debe revisar su fallo y evaluar la prueba que hizo falta en el litigio: los pescadores y la comunidad en general del archipiélago.

O en su defecto, debe aclarar de qué manera evitar el problema humanitario de seguridad alimentaria para los habitantes de las islas. Incluso, debe aclarar hasta qué punto Nicaragua puede poner en riesgo una de las áreas marinas protegidas más grandes del mundo y la reserva de biosfera Seaflower.

Si bien es cierto que solamente los Estados pueden solicitar esta clase de revisión y aclaración a la Corte, también es cierto que la presión internacional es una herramienta importante que puede hacer que la CIJ aclare el fallo observando los derechos fundamentales del pueblo de las islas puestos en riesgo por el mismo fallo.

Lo anterior solo se va a lograr actuando unidos para hacernos visibles ante el mundo manifestándonos y recurriendo a nuestros contactos en los diferentes organismos internacionales, medios de comunicación internacionales, universidades del mundo, etc.

Esto requerirá mucha disciplina, paciencia y acción. No podemos permitir que nuestro caso se vuelva una noticia de un par de semanas como suele suceder en nuestro país. Hay que aunar todos los esfuerzos posibles para ventilar el tema a nivel internacional, hasta el punto que se vuelva materia de debate internacional. ¡La visibilización internacional es nuestra única salida!

Última actualización ( Domingo, 25 de Noviembre de 2012 17:37 )  

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