Lo que hizo María Matilde Rodríguez Jaime con el Instituto de Formación Técnica Profesional de San Andrés y Providencia, Infotep, es digno de llamarlo una revolución. Algo muy pocas veces visto por estos lares. Es un reto cumplido.
Y esto, hay que destacarlo, se constituye en una gratísima noticia, en un buen ejemplo para la comunidad isleña. Además de ser una demostración de que la osadía y el anhelo consiguen mucho más que la resignación y el conformismo.
Nada es imposible si se cuenta con la voluntad, el cariño, y el amor suficiente para abordar los proyectos que son de vital importancia para la gente. Los resultados obtenidos por ella afianzan la idea de que en muchos casos el problema no son las instituciones, sino quienes las rigen. “Si realmente quieres hacer algo, encontrarás la manera. Si no, encontrarás la excusa”, dicen por ahí.
Las personas que realmente pretenden avanzar nunca ven obstáculos insalvables en su camino, sino estímulos para la creatividad. El Infotep era un proyecto fallido un día antes de que María Matilde tomara posesión como su rectora. Pero con su entrega, tesón, y sentido de pertenencia, en especial, consiguió arrancarlo de las garras de la ruina para convertirlo en uno con futuro.
Las cifras con las que se despide son convenientemente contrarias a las que recibió. Tras seis años de labor ininterrumpida se puede decir, sin temor a equivocaciones, que hizo la tarea a la perfección. Que no fue fácil. Claro que sí. Nada es fácil en la vida. Y es más emocionante cuando no lo es, dicen los aventureros. De ahí la importancia de lo hecho por María Matilde.
Por eso, los ciudadanos de a pie esperaríamos que el proceso que deja iniciado continúe y, si es posible, sea mejorado, por quien la reemplace. Es indudable la gran trascendencia y utilidad que tendría para las islas el que muy pronto el Infotep se convierta en la universidad de las nuevas generaciones.
COLETILLA: “El liderazgo es una oportunidad de servir, no de lucirse”
Antón Delamar.





















