A medida que se acerca la fecha en la que la Corte Internacional de Justicia de La Haya, CIJ, dará a conocer el fallo que resolverá el diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua, más crece la sensación de que el archipiélago de San Andrés y Providencia perderá parte de su territorio.
Las declaraciones de la gobernadora Aury Guerreo Bowie a la W Radio esta semana, tras salir de la Casa de Nariño adonde fue invitada para escuchar de los abogados James Crawford y Rodman Bundy -que actúan como asesores jurídicos del equipo colombiano a cargo de la defensa- las informaciones últimas sobre el litigio, lo confirman.
Hasta un mapa que muestra cómo quedará la nueva delimitación del archipiélago, el cual circula profusamente por las redes sociales y la televisión, hace parte de este ambiente de derrota pues muestra como una grande porción del territorio insular ubicado al norte del meridiano 82 y el paralelo 15 pasaría a manos nicaragüenses.
Este triste panorama ahonda más las preocupaciones de los isleños sobre su futuro, ya que el pedazo de mar que sería cercenado al archipiélago es un área importante para la pesca artesanal e industrial, actividades fundamentales para la supervivencia humana y su estabilidad social.
Eso sin contar con los riesgos que amenazarían el ambiente y la vida en general en las islas si a Nicaragua se le da por explotar los recursos naturales como hidrocarburos y gas, que se cree yacen bajo el agua en esa zona. Lo cual, sin duda, significaría la muerte de la Reserva de la Biosfera que tanto ha costado sostener viva y andando hasta el momento.
Si todos estos malos augurios se hacen realidad, Colombia demostrará una vez más cuán mal cuida de sí misma.
COLETILLA: “La confianza sirve en las conversaciones más que el ingenio”
Rochefoucauld.





















