La casa de San Andrés en Bogotá está bajo proceso judicial. Después de reclamar en voz alta, por fin iniciaron la reivindicación de la casa, un bien de la comunidad de las islas que bajo responsabilidad de la presidencia de Charlene Williams Duke ha estado en posesión de terceros que nada tienen que ver con nuestro archipiélago.
Lo preocupante es que un grupo de juristas de las islas ofrecimos nuestro concurso para defender los intereses de esta propiedad de los isleños en forma gratuita, sin embargo el poder fue entregado a otro de manera onerosa.
En caso de que se gane el pleito nos costará mínimo un 30% del avalúo de la propiedad.
Y otra es la Casa de la Cultura de North End.
Es hora de convertirla en patrimonio cultural e histórico del Departamento y salvarla de las ruinas, y para que pueda recibir las ayudas oficiales, y eso le corresponde a la Asamblea; es un patrimonio inmaterial del archipiélago que merece ser conservada para servicio de los niños, mujeres y hombres de las islas.
La represa de Agua Dulce debe tener el mantenimiento adecuado evacuando lodos acumulados y esos lodos enriquecidos con abundantes fertilizantes naturales deben aprovecharse utilizando ese material orgánico en programas agrícolas en beneficio de los habitantes de Providencia y Santa Catalina.
Finalmente, para regular el sobre poblamiento, el control de circulación y residencia en las islas, debemos pedirle al Congreso Nacional que le otorgue facultades extraordinarias pro-tempore al Presidente de la República para que mediante decretos- leyes legisle sobre el tema y establezca una política pública para obtener el ordenamiento requerido en nuestras paradisíacas islas y sus mares.






















