El Plan de Desarrollo 2012 – 2015 de la gobernadora Aury Guerrero Bowie, es el verdadero primer paso de su esmero por hacer del archipiélago un hogar digno para todos. Por lo tanto, merece la aprobación de la Asamblea Departamental sin ninguna dilación y la confianza legítima de la gente, cuya participación en la elaboración del mismo se constituye en un hecho político trascendente.
Es una interesante apuesta por unas islas más incluyentes, pues contempla políticas de atención a la población más vulnerables (niños, jóvenes, y adolescentes), adultos mayores y discapacitados. Y contiene un plan transversal para zanjar la brecha del atraso social de la comunidad raizal.
Por eso sería importante que los ciudadanos mantuvieran la vista puesta en él para comprobar que se cumpla a cabalidad. Y no lo digo por molestar a nadie, sino por contribuir a que dicho plan no se quede en letra muerta como ha sucedido con otros. Ya no más ilusiones ni buenas intenciones. Ya no más excusas ni aplazamientos.
Es hora de que todo lo planeado trascienda la frontera de los sueños. Por tal razón, los asambleístas deben fijarse bien en el contenido exacto de este Plan de Desarrollo y elevar el nivel del debate, para lograr el consenso necesario alrededor de proyectos con fuentes de financiación seguras y que no sobrepasen la capacidad de maniobra de la administración pública.
Bastantes diagnósticos existen ya de la situación de las islas, algunos de los cuales —quizá los más importantes— no han pasado de ser eso debido a la desidia de los responsables de aplicar las recetas resultantes de los mismos. Como dijera Eduardo Lunazzi, director de este periódico, el pasado 24 de marzo de 2012: `Repensar` menos y actuar más.
Es momento de interrumpir la mala costumbre de aprobar cosas que sean imposibles de realizar. Y sobre todo que se salgan del marco natural del archipiélago. Como cualquier carta de navegación, debe llevarnos al destino correcto que no es otra cosa que unas mejores condiciones de vida de los ciudadanos de las islas.
Hay que cuidarse de frustrar, otra vez, las esperanzas del pueblo. Es necesario que toda la administración departamental dedique el mismo esmero y consagración puestos en la elaboración y estructuración del Plan, al trabajo de convertirlo realidad. La responsabilidad de todo servidor público no es poner a soñar, sino realizar los sueños de la gente.
COLETILLA: “Los gobernantes debieran tener pegados en un oído a sus colaboradores y en el otro el zumbido natural de la crítica”. Oscar Collazos.






















