Desde que comenzó el año en las islas ha habido un aluvión de reuniones importantes, significativas y sobre todo participativas. La asistencia ha sido generosa y eso habla de la capacidad de convocatoria de la gobernadora Aury Guerrero Bowie. Sin embargo, se vislumbra un síntoma de fatiga en la sociedad que podría principiar a mirar con reserva la singular propuesta de “repensar” todo, máxime si no cambia nada.
Ha habido, y siguen habiendo, convocatorias múltiples para proyectar el Plan de Desarrollo 2012-2015; para modificar el decreto ley 2762 de la Occre; para “repensar” a la Reserva de Biosfera Seaflower -donde se conformaron diez mesas sectoriales con grupos dinámicos y visualizadores-. Se realizó un maratónico taller sobre el Plan de Fronteras para la Prosperidad y múltiples reuniones preparativas para crear las famosas mesas de trabajo del Uso Racional de la Energía.
Llegaron ministros, viceministros, superintendentes, consejeros, asesores, consultores y funcionarios de todo tipo. Todos entrenados en esa rimbombante nomenclatura que habla de tejido social, empoderamiento, competitividad y un rosario infinito y a veces incomprensible de “estrategias comunicacionales”, que abarcan mucho y aprietan poco. En síntesis, más de lo mismo.
Tal vez se podría rescatar la sinceridad casi extrema del Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Frank Pearl, quien dijo que el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, se encuentra “sobre diagnosticado”, al concluir su participación en el taller ‘Repensando en Seaflower’… Convengamos que no descubrió el agua tibia pero al menos tuvo el coraje de decirnos lo siguiente:
“Una serie de retos muy profundos en cuestiones de desigualdad, pobreza, seguridad, tendencias nocivas para el medio ambiente, corrupción y falta de liderazgo, son aspectos sobre los cuales reposan cientos de proyectos y documentos para su implementación a largo plazo, pero no se les da seguimiento y ejecución”. Más claro no canta un gallo.
Ya es hora de pasar del dicho al hecho. Asuntos como el inminente desmonte de los subsidios de la energía eléctrica; la bochornosa situación de la salud pública y otros; ameritan una posición conjunta y un rechazo contundente del pueblo de las islas. La gobernadora tiene en sus manos la posibilidad de empoderarse -para ponernos a tono con el léxico en boga- decisivamente de ese mandato popular. Manos a la obra.





















