
El Día Mundial del Agua se conmemora cada 22 de marzo, para ratificar la importancia del agua dulce y promover su gestión sostenible. La edición de 2026 se centra en el agua y el género, con la consigna de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): ‘Donde fluye el agua, crece la igualdad’.
El organismo recalca que la crisis mundial del líquido vital nos afecta a todos, aunque de forma desigual, ya que en los lugares donde las personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias.
¿Por qué? porque normalmente son ellas las que se encargan de recolectar el agua, de gestionarla y de cuidar a quienes se enferman debido al consumo desde fuentes insalubres.
De ahí que en un contexto marcado por los riesgos crecientes a que nos enfrentamos hoy en día —desde un clima cambiante hasta desastres relacionados con el agua— es crucial que todo el mundo pueda desempeñar plenamente su papel en la gestión de este recurso, como un bien común para fortalecer nuestra resiliencia de cara al futuro.
Del mensaje a la acción: ahorremos agua
En un territorio como San Andrés, en el que más del 80% de las actividades diarias se abastecen de agua subterránea, procedente del acuífero (un porcentaje muy mínimo se complementa con agua lluvia), es crucial su ahorro.
De ahí que adoptar tips muy básicos en nuestro día a día son fundamentales:
- Reduzca el tiempo en la ducha
- Repare las fugas a tiempo
- Aproveche el agua lluvia
- Use balde en lugar de manguera
- Cierre el grifo mientras se cepilla
A propósito de los acuíferos y de su importancia como puntos de recarga subterránea, usualmente invisibles pero esenciales para la vida, los ecosistemas y la seguridad hídrica de millones de personas, el Ministerio de Ambiente de Colombia adoptó recientemente la Guía para la Identificación de Zonas Potenciales de Recarga de Acuíferos: la primera herramienta metodológica que permite reconocer, proteger y gestionar el agua que se almacena bajo la superficie.
Cada gota cuenta, y cada acción suma
Así, por primera vez, el país cuenta con una herramienta técnica nacional para identificar y proteger las zonas de recarga del agua subterránea, fortaleciendo la toma de decisiones sobre el uso del suelo y del subsuelo.
La adopción de esta guía marca un hito en la gestión ambiental, al incorporar de forma explícita el agua subterránea como eje estratégico del ordenamiento territorial, la seguridad hídrica y la sostenibilidad ambiental. Un hecho que, sin duda, será de gran utilidad para el territorio insular, dependiente en gran medida de esta fuente natural.
“El agua subterránea es un pilar del ciclo hidrológico: regula los caudales de ríos y quebradas, sostiene humedales y ecosistemas, y constituye una reserva estratégica en épocas de sequía. Proteger las zonas donde se recarga es clave para garantizar la disponibilidad de agua hoy y en el futuro, especialmente frente a los impactos de la variabilidad y el cambio climático, y para asegurar la sostenibilidad ambiental y la seguridad hídrica de comunidades y territorios”, dijo hace unos días, durante la presentación de la guía, la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez Torres.
Tecnología de punta para el desarrollo sostenible
De manera local, la ingeniera ambiental Shelly Palmer Cantillo, de la Subdirección de Calidad y Ordenamiento de la corporación ambiental Coralina, le dijo a EL ISLEÑO en una pasada entrevista que el factor ‘precipitaciones’ es una variable crítica a considerar cuando se habla de acuíferos; máxime en un territorio como este, donde las fuentes de agua dulce son tan escasas.
Por eso se viene ampliando el aprovechamiento de agua de origen marino, con captaciones directas del mar para realizar luego un proceso de desalinización, en aras de bajar la presión ejercida sobre el subsuelo.
“Por eso, Coralina le ha apostado a buscar nuevas fuentes de agua, porque el acuífero es susceptible a los eventos de lluvia; y si no hay precipitaciones suficientes no hay infiltración al subsuelo, por lo tanto no tendremos la oferta renovable del acuífero, que es con la que se disponible realmente para abastecer a la isla”, explicó, en su momento, la profesional.
Ahora bien, la misma ingeniera atendió esta semana la visita de una funcionaria del Departamento Nacional de Planeación (DNP), para la verificación de un proyecto de aprovechamiento del agua de mar, financiado por esta dependencia nacional.
El objetivo principal de la inspección fue la revisión de los productos generados en el marco de dicha iniciativa, financiada con recursos de regalías; uno de ellos, un prototipo de desalinización alimentado con energía fotovoltaica.
De esta manera, durante la visita se realizó un recorrido técnico por el sistema piloto de desalinización instalado en el Parque Regional Johnny Cay, el cual busca evaluar alternativas sostenibles para la producción de agua potable a partir del agua de mar, utilizando energías renovables.
Con este tipo de propuestas basadas en la desalinización –resaltó la experta isleña– se espera que a futuro la principal fuente de abastecimiento sea el agua de mar, para dejar de presionar las fuentes subterráneas.
“Mientras que el acueducto de la isla no sea capaz de abastecer las necesidades básicas de la población, la gente va a buscar una fuente de agua, sea segura o no. Por ello, con estos proyectos buscamos, además, desincentivar la construcción de pozos domésticos, que requieren de una autorización expresa de la autoridad ambiental y que representan un riesgo para la salud, por cuanto se ha evidenciado presencia de nitratos y de coliformes en el agua que se extrae de algunos de ellos”, manifestó Palmer.





















