
San Andrés fue sede de un encuentro educativo y social organizado por la Universidad Nacional Sede Caribe, en el que se dialogó sobre los retos que enfrentan los ecosistemas insulares por factores como la sobrepoblación y la contaminación. Habla el profesor Narciso Barrera-Bassols, docente titular de la Universidad Autónoma de Querétaro, en México.
La cita fue en el Centro Cultural del Banco de la República, buscando llegar a una buena cantidad de público y que el mensaje fuera ampliamente difundido, escuchado y analizado por todos los asistentes. La base del diálogo: la relación entre naturaleza y cultura, y las amenazas que la crisis planetaria representa para los territorios insulares.
Una de las premisas principales fue el concepto de diversidad biocultural, el mismo que nutre los puentes entre el medio ambiente y las comunidades humanas que los habitan. Al respecto, el Archipiélago posee características particulares tanto en sus ecosistemas marinos como terrestres, además de una identidad propia que ha interactuado con el entorno durante siglos, lo que lo convierte en una cuna de vida.
Biodiversidad y comportamiento social
El encargado de dirigir el espacio fue el profesor Narciso Barrera-Bassols, quien explicó que su trabajo se centró en comprender qué significa esta variedad, quiénes la han construido y cuáles son las alternativas para su preservación que se amplían y modifican con el paso del tiempo.
"Esta es una isla muy rica biológicamente tanto en el mar como en tierra, y también es fuerte en términos sociales. Desde la diversidad cultural miramos, precisamente, esta no-separación entre la naturaleza y los humanos, entre la naturaleza (biodiversidad) y cultura (comportamiento social)", dijo Barrera.
Del mismo modo, acotó Bassols, las sociedades rurales, indígenas, afro, campesinas, jóvenes, urbanas y de mujeres son quienes resguardan el grueso del cuidado de estos recursos mediante su acción.
"En estos momentos estamos viviendo una crisis planetaria, está en peligro el mantenimiento de la existencia, que es un acervo tanto del esfuerzo del planeta como de los procesos de los para mantener y recrear la diversidad en su sentido más amplio", explicó el docente.
Amenazas específicas
Sobre los riesgos que se enfrentan, el educador mencionó dos factores críticos que afectan al territorio insular. El primero es el aumento del nivel del mar, que implicaría una reconfiguración en la que desaparecerían las pequeñas islas, se reducirían otras y cambiarían la temperatura del agua.
El segundo componente de esta amenaza es de alto impacto sobre entornos estratégicos, pues se expuso que la variación en el aspecto marino sería de un gran perjuicio ambiental con innumerables consecuencias.
"Sin duda se crearían problemas, de hecho ya está afectando a los arrecifes, que son, de alta importancia y, en igual medida, a los manglares: están en peligro de claro (…) Va a ser cada vez más difícil sostener la producción alimentaria, sostener la salud, los sistemas educativos en general”, puntualizó el maestro como corolario.



















