
En la COP30, Colombia lidera una declaración internacional, que busca que las partes acuerden las acciones a seguir para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. Esta propuesta apunta a llenar un vacío histórico en el régimen climático: hasta ahora, ninguna conferencia de la ONU ha adoptado una hoja de ruta concreta para orientar la salida global de los combustibles fósiles.
La iniciativa colombiana se ha construido como una estrategia diplomática que agrupa a un bloque de países dispuestos a pedir un resultado explícito y verificable en esta materia.
Su objetivo es evitar que las negociaciones diluyan el tema a través de formulaciones ambiguas y, en cambio, exigir que el resultado final incluya elementos mínimos que definan el proceso global de eliminación, tales como metas claras, coherencia con la ciencia, cronogramas orientadores y compromisos diferenciales según responsabilidades y capacidades.
Alinear esfuerzos
La articulación con Brasil –país que preside la COP30– ha sido clave para alinear esfuerzos y fortalecer el debate sobre la necesidad de adoptar dicha hoja de ruta.
“Este mapa de camino es esencial para enfrentar la crisis climática y garantizar justicia para los territorios más afectados", afirmó la ministra, al insistir en que la justicia climática “debe ser ahora".
La intervención de Colombia estuvo acompañada por representantes de Alemania, Kenia y Reino Unido, quienes expresaron su respaldo al llamado y coincidieron en la urgencia de adoptar medidas globales que permitan mantener la meta de limitar el calentamiento a 1,5 °C.



















