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Esperanza en la desesperación

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Eddie.Williams.2023La esperanza es ver la luz y la vida a través de la amenazante oscuridad que nubla la visión. La desesperación es un estado en el que solo se percibe la ausencia de vida o de aspectos positivos en ella. El reto consiste en recuperar la esperanza en medio de la desesperante realidad de este precioso archipiélago o en la vida, si la has perdido debido a circunstancias imprevistas._(English versión below)

Lamentablemente, parece que como sociedad estamos cayendo en un estado de desesperanza ante el aumento de la violencia, la ignorancia, la corrupción y la decadencia social. Sin embargo, este es precisamente el momento en que la esperanza debe estar más viva que nunca en los corazones y las mentes de las personas.

Es evidente que la desesperación se ha apoderado de los corazones y las mentes de los habitantes del archipiélago. A pesar de su profunda religiosidad, la desesperación ha secuestrado su esperanza.

La desesperación se ha apoderado de las mentes de nuestros líderes sociales, espirituales y cívicos. Su impulso narcisista y competitivo por convertirse en el mesías de la isla es una muestra de desesperación. Su ego y orgullo provocan luchas internas en lugar de un trabajo cohesionadopara abordar los problemas sociales, lo que también es un signo de desesperación. Asimismo, utilizar las luchas y los problemas del pueblo para obtener seguridad económica para sí mismos es también un signo de desesperación.

Por lo tanto, en medio de las realidades desesperantes que conducen a estos vicios, es hora de reavivar la llama de la esperanza.

Por otro lado, la desesperación es evidente entre los jóvenes de la isla. La intolerancia que muestran al no saber comunicar los desacuerdos de forma inteligente y con madurez emocional es también un signo de desesperación. Que los jóvenes acepten pagos para acabar con la vida de otros jóvenes es una muestra de desesperación. Es alarmante, pero no se puede culpar a ninguno de los dos bandos. No existe un plan real por parte de las principales instituciones, como el Gobierno local, las iglesias y los movimientos sociales, que ofrezca un futuro esperanzador.

Desafortunadamente, como sociedad, se nos da mejor deliberar y diagnosticar los problemas que elaborar un plan concreto para resolverlos.

Esta realidad tan desesperante exige que surja la esperanza. La esperanza no es una ilusión. No se trata de un discurso elaborado desprovisto de acción. Es una esperanza que ve claramente la luz que debe brillar en medio de la oscuridad que envuelve al archipiélago. Es una esperanza que inspira la acción y la movilización. Es una esperanza que trasciende el ego, el orgullo, el interés propio y la ambición personal para hallar soluciones prácticas que devuelvan a la isla la moral y los valores que la caracterizaron en su día.

Por tanto, la esperanza es el antídoto contra la desesperación. Se trata de practicar la honestidad, la transparencia y la sinceridad en el trabajo, en casa y en cualquier otro lugar. Con tus acciones, inspiras a los demás, ya sean políticos, padres, familiares, líderes espirituales o sociales, a tomar decisiones virtuosas.
La esperanza significa responsabilizarnos mutuamente para evitar el uso indebido de los fondos públicos en beneficio propio mediante proyectos que no abordan los problemas actuales que afectan y destruyen el archipiélago. La esperanza nos lleva a elegir a líderes que se basan en convicciones y principios, en lugar de continuar por el camino destructivo que promueve el modelo político actual, basado en el interés propio y en el mantenimiento del poder.

Finalmente, Jürgen Moltmann describe esta esperanza de manera más precisa en su libro clásico Teología de la esperanza: «Sin esperanza no se puede vivir. Vivir sin esperanza es dejar de vivir. El infierno es la desesperanza. No es casualidad que sobre la entrada al infierno de Dante haya una inscripción que dice: «Abandonad toda esperanza, vosotros los que entráis aquí».

Eso es la esperanza. Significa aferrarse a tus valores y convicciones, incluso cuando la sociedad y quienes están en el poder te dicen: «Deja atrás toda esperanza, tú que entras aquí». El reto consiste en mantener la esperanza en medio de las realidades desesperadas del archipiélago.
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Hope amidst despair

Hope is seeing light and life through the threatening darkness clouding one's vision. Despair is a state of being where one sees only lifelessness, or nothing good, in life. The challenge is to find hope again amidst the despairing realities of this precious archipelago—or in life, if you have lost hope due to unforeseen circumstances

Sadly, it seems that, as a society, we are falling into a state of despair in light of the increasing violence, ignorance, corruption, and social decay. On the contrary, this is precisely the time when hope must be more alive than ever in people's hearts and minds.

Clearly, despair has overtaken the hearts and minds of the people of the archipelago. Despite being deeply religious, despair has hijacked hope.

Furthermore, despair has hijacked the minds of our social, spiritual, and civic leaders. Their narcissistic and competitive drive to be the island messiah is a sign of despair. Their egos and pride lead to internal fights instead of cohesive work to address social issues, which is also a sign of despair. Ceasing to use the people's struggles and problems as a means to garner economic security for themselves is also a sign of despair.

Therefore, amidst the despairing realities leading to these vices, it is time to rekindle the fire of hope.

On the other hand, despair is evident among the young people of the island. Intolerance among them, instead of communicating disagreements intelligently and emotionally maturely, is a sign of despair. Young men accepting payments to kill other young men is a sign of despair. It is alarming, but one cannot blame either group. There is no real plan from major institutions, such as the local government, churches, and social movements, offering a hopeful path.

Unfortunately, as a society, it has become easier to deliberate and diagnose problems, but coming up with a workable, concrete plan to solve them is where the proverbial "rubber meets the road."

This despairing reality calls for hope to surface. Hope is not wishful thinking. It is not an elaborate discourse devoid of action. Rather, it is a hope that clearly sees the light that needs to shine amidst the darkness clouding the archipelago. It is a hope that inspires action and mobilization. It is a hope that transcends ego, pride, self-interest, and stardom in order to find practical solutions that will lead the island back to the morals and values that once characterized it.

Consequently, hope is the antidote to despair. It is the practice of honesty, transparency, and sincerity in your work, home, and other spaces. Through your actions, you inspire others to make virtuous decisions, whether they are politicians, parents, relatives, or spiritual and social leaders.

Hope means holding each other accountable to prevent the misuse of public funds for personal gain through projects that do not address the current issues affecting and destroying the archipelago. Hope leads to electing leaders who stand on convictions and principles instead of continuing down the destructive path promoted by the current political model, which is built on self-interest and the maintenance of power.

Finally, Jurgen Moltmann best describes this hope in his classic book, Theology of Hope, “Totally without hope one cannot live. To live without hope is to cease to live. Hell is hopelessness. It is no accident that above the entrance to Dante's hell is the inscription: "Leave behind all hope, you who enter here.”

That is hope. It means holding onto your values and convictions, even when society and those in power tell you to, “leave behind all hope, you who enter here.” The challenge lies in maintaining hope amidst the archipelago's despairing realities.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.

 

Última actualización ( Sábado, 11 de Octubre de 2025 16:45 )  

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