
La Secretaría de Agricultura y Pesca dio una capacitación a los niños del colegio Inedas, sede Rubén Darío, acerca de las plagas y las enfermedades que afectan los cultivos en su huerta escolar.
Dicho taller se enfocó en enseñarles de forma sencilla cómo identificar los daños en las plantas causados por insectos, bacterias o virus, explicando que estos problemas pueden surgir por desequilibrios del clima o del riego.
También se resaltó la importancia de aplicar buenas prácticas agrícolas como abonar, regar y limpiar las herramientas de la huerta.
Clara Vargas Sánchez, ingeniera agrónoma de la Secretaría, destacó que lo más significativo de la jornada fue ver que los niños, entre 8 y 9 años, mostraron gran curiosidad e interés en el tema; al tiempo que identificaron algunos de los problemas que afectan sus cultivos, y las acciones que pueden implementar para contrarrestar esa situación.
La actividad incluyó, igualmente, la preparación de un biopreparado a base de ajo, ají y pepa de aguacate, como ejemplo de control agroecológico sin químicos.
Saber ancestral que hay que mantener
Por su parte, Sheila Herrera, docente orientadora a cargo de la sede, explicó que las huertas son un proyecto que maneja el plantel educativo en la jornada de Primaria, espacio donde les enseñan a los menores la importancia de cuidar la naturaleza y donde se fomenta el cultivo de las plantas naturales de la isla.
“Esta capacitación nos pareció muy interesante, no solamente para nosotros como docentes en el apoyo que le brindamos a los niños, sino también para que ellos aprendan y puedan cultivar esos conocimientos en sus hogares”, comentó.
La docente resaltó, igualmente, que los niños identificaron grillos, gusanos y algunas otros animales que tienen las plantas y que a simple vista no ven.
“Entonces pudimos aprender sobre plagas, cómo afectan las plantas y también nos dieron unas inducciones de cuáles remedios naturales podemos implementar para la prevención de estas, como por ejemplo el café o la ceniza”, anotó.
Para finalizar, Herrera aseguró que estos aportes son vitales para la niñez porque les ayuda a conservar sus tradiciones y a transmitirlas a sus familiares y a otros niños.
“Este es el saber ancestral que tenemos en nuestra isla y tenemos que continuarlo y ayudar a que se fortalezca”, puntualizó.




















