
La Fundación Providence compartió la grata experiencia al recibir hace unos meses a una pasante procedente de Bélgica, interesada en investigar los manglares en el municipio como tema de tesis para culminar sus estudios de maestría.
Su nombre es Emmeline Van Lent, bióloga marina de profesión, quien por espacio de seis meses se dedicó a estudiar y documentar este ecosistema, esencial para garantizar la riqueza en biodiversidad del Archipiélago.
Así lo informó Lilia Ward, coordinadora técnica de la fundación, añadiendo que este intercambio se dio en marco del proyecto MangRes, el mismo que estableció contacto con la la Universidad de Bruselas para que ella pudiera viajar, dado que era de su interés la temática de restauración de manglares.
“Ellos fueron los que hicieron el contacto con la joven para que trabajara con los ecosistemas de manglar, nosotros simplemente la acogimos y la apoyamos en el proceso de toma de datos, préstamo de equipos y demás; pero, sin duda, su labor fue de una gran ayuda para recoger información y analizarla, dado que todo lo que ella recopiló nos lo compartió, así como el documento final que elaboró”, explicó la profesional.
Sobre la experiencia de tener investigadores extranjeros, Ward dijo que en general fue muy buena; aunque recalcó que no era la primera vez que la fundación recibía gente, de otros países, para hacer actividades de este tipo.
Toda una experiencia de vida
Por su parte, Emmeline indicó que tuvo una experiencia increíble en Providencia, trabajando con Lilia y con la Fundación Providence.
“Mi viaje fue enriquecedor, tanto académicamente (para mi tesis de maestría) como personalmente; aprendí muchísimo, evalué los manglares, comprendí el gran impacto del huracán Iota, conocí gente muy amable y exploré la hermosa isla”, expresó la bióloga marina.
Sobre su trabajo en el municipio, la pasante señaló que principalmente se trató de la recopilación de datos de referencia sobre los manglares, en sectores como Old Town, John Mangrove, Manchineel y Santa Catalina.
También tomó muestras de agua en estos sitios, para ver si la calidad del agua influyó en la recuperación de los manglares tras el huracán.
“¡Trabajar con Lilia fue extremadamente eficiente, educativo y muy divertido! Al principio me preocupaba mucho viajar sola a una isla tan remota, tomar tantos vuelos y no sabía qué esperar, pero todo salió incluso mejor de lo que esperaba… ¡lo cual fue otra lección de vida! La verdad es que no tuve muchas dificultades, o tal vez la única fue tener que irme, cuando mi viaje llegó a su final”, puntualizó.




















