
El campo vuelve a sonreír con fuerza en el sector de Elsy Bar, donde el destacado agricultor raizal Keneth Manuel Cubillos ha sido sorprendido una vez más por una abundante cosecha de patillas (sandías), que ya están disponibles para la comunidad.
Desde tempranas horas, decenas de grandes y jugosas patillas, muchas de ellas con más de 20 libras, llenan el punto de venta ubicado en la Tienda Aeisner (justo después de la Iglesia Bautista del sector). La imagen de las frutas alineadas sobre el piso es un testimonio visual del esfuerzo, la constancia y —por encima de todo— la bendición de Dios sobre el trabajo de sus manos.
“Dios ha sido fiel. No ha faltado la lluvia, ni el sol, ni la gracia para seguir cultivando”, comenta Keneth, quien con humildad reconoce que su labor es solo una parte del milagro. “Esto es para compartir con el pueblo. Que todos puedan disfrutar de lo que el Señor ha hecho.”
La comunidad está invitada no solo a comprar frutas frescas y de calidad, sino a celebrar con gratitud el fruto de la tierra y a seguir apoyando a los agricultores locales.
En tiempos donde la escasez parece reinar, historias como la de Keneth nos recuerdan que la tierra aún puede dar mucho cuando se cultiva con fe, trabajo y amor por la comunidad.





















