
El pasado 18 de julio fueron instaladas parcelas de monitoreo en los manglares del sector de Dorna Pan (en San Andrés), en marco del proyecto ‘MangRes’ que ejecuta la Fundación Providence, en pro de proteger este ecosistema clave en el Archipiélago.
Es pertinente destacar que la iniciativa ‘Restauración de manglares como solución basada en la naturaleza en reservas de biosfera de América Latina’ (MangRes), pretende realizar una evaluación del estado actual de los ecosistemas de manglar y su potencial de restauración; así como emprender campañas para restaurarlos, utilizando los conocimientos locales y la ciencia.
Este proyecto es financiado por el gobierno de Flandes (Bélgica) a través de la Unesco, es operado en las islas por la Fundación Providence, y cuenta con el concurso de organizaciones de base civil como Sound Bay Woman Association, de la Corporación Ambiental Coralina y de la Gobernación de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, a través de la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente (SSPMA).
Nueva fase en marcha
Gloria Murcia, bióloga de la Subdirección de Mares y Costas de Coralina, indicó que la fase 1 culminó en 2024, incluyendo un diagnóstico social, una revisión bibliográfica y también una toma de datos (sobre todo fisicoquímicos) de los manglares.
“En esa primera etapa también se instalaron unos piezómetros, en San Andrés y en Providencia. Ahora, con el inicio de la fase 2, vamos a realizar algo llamado ‘Ecología forense’ para establecer por qué el manglar está en esas condiciones, qué lo está afectando y a qué presiones está expuesto, como obstrucción de flujos hídricos y demás”, explicó.
La profesional señaló, así mismo, que básicamente se va a trabajar en los sectores de Salt Creek (en Providencia) y en Sound Bay y Smith Channel; tomando este último como ecosistema de referencia.
Evaluación de la metodología
Con respecto al establecimiento de parcelas de monitoreo en San Andrés, lo que se busca, en principio, es hacer la validación en campo de la metodología empleada e implementar las mejoras del caso.
“Es fundamental evaluar la metodología porque, digamos, las condiciones del manglar de Salt Creek son súper diferentes a las del Cove; y, por ejemplo, hubo un momento en el que el agua nos dio a la cintura cuando salimos a campo. Entonces tenemos que hacer unos ajustes dependiendo de la zona, por decir algo, en el tamaño de los tubos que se ponen o en cuanto a los piezómetros”, recalcó Murcia.
De ahí que una de las parcelas establecidas sea de 10 por 10 metros y otra de 5 por 5 m, para ir evaluando el nivel de regeneración en ellas.
Participación activa
Como se mencionó en un principio, en este proyecto participa Coralina y la SSPMA, hecho que es muy interesante —en palabras de la bióloga— porque fomenta la articulación de diferentes entidades y las comunidades directamente beneficiadas/afectadas.
“Con la Secretaría, por ejemplo, queremos que se articule con el tema de residuos sólidos, con el de predial y también con el de muestreo, para que haya buena participación. De hecho, la idea es armar un grupo multi- institucional enfocado en la restauración, ojalá con un representante de diferentes entidades; es más, tenemos pensado una recolección de residuos sólidos, cuya fecha se dará a conocer muy pronto”, puntualizó Murcia.
(Foto: Fundación Providence)





















