
Este 3 de julio es el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico: una fecha instaurada para concientizar a los ciudadanos del mundo sobre el impacto negativo de estos elementos, así como para promover alternativas sostenibles para reemplazarlos.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que las bolsas plásticas tardan más de 500 años en descomponerse; e indica que cada persona gastaba (hasta el año 2022) un promedio de 230 de estos empaques al año, lo que representa más de 500 billones de esos elementos en el globo.
Esfuerzos locales
¿Sabía usted que el Archipiélago cuenta con una normativa especial, que regula el ingreso, comercialización y empleo de bolsas, así como de otros plásticos de un solo uso?
Sí, se trata de la Ley 1973, sancionada por el Congreso de la República el 19 de junio de 2019; e implementada en San Andrés, Providencia y Santa Catalina mediante la Resolución 283 de 2021, expedida por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago (Coralina).
Posteriormente, en junio de 2022 fue promulgada a nivel país la Ley 2232, que “establece medidas para reducir gradualmente la producción y consumo de ciertos productos plásticos de un solo uso”, en busca de proteger el medio ambiente y promover alternativas sostenibles.
Con estas herramientas legales, y enarbolando la bandera en contra de la utilización de este tipo de empaques en el Archipiélago, catalogado además como reserva de biosfera y departamento pionero en este tipo de legislación en Colombia, desde la Subdirección de Calidad y Ordenamiento Ambiental de la Corporación Coralina se desarrollan distintas actividades para su plena implementación en las islas.
Esta dependencia califica este proceso cargado de cierta complejidad, dada la vocación turística de San Andrés y la negativa (todavía) de algunas empresas y locales para desistir de su uso. No obstante, también resaltan importantes avances en la adopción de dicha legislación, con el pasar de los años.
Valiosas acciones de sensibilización
Son variadas las campañas y jornadas de socialización de la Ley 2232, emprendidas por dicha área en entidades y establecimientos comerciales, restaurantes, supermercados e instituciones educativas; así como labores de sensibilización, para mostrar cómo utilizar bolsas de un material distinto al plástico representa sólo un cambio de hábito, pero un valioso aporte para combatir la contaminación y el cambio climático.
En gran medida, este tipo de reuniones (sobre todo en empresas e instituciones) buscan generar conciencia sobre la importancia de un cambio gradual hacia el uso de bolsas reutilizables, o de empaques fabricados en tela, fique u otro material biodegradable; así como para recalcar que la responsabilidad en la protección del entorno, debe ser completamente compartida.
Así mismo, para aclarar dudas de los empresarios y facilitarles el cumplimiento de la norma establecida, impidiendo con ello que sean sujetos de multas y sanciones.
“Hemos encontrado negocios muy comprometidos, porque entienden la importancia de la prohibición de las bolsas y demás elementos de un solo uso, particularmente en un territorio tan especial como San Andrés. Otros por el contrario, aunque lo entienden no se acogen a la medida completamente, dado que algunos materiales compostables son más caros”, explicaron desde la mencionada Subdirección.
Destacaron igualmente cómo, durante las visitas emprendidas a los supermercados este año, es cada vez mayor el número de personas que acude a hacer sus compras portando su propia bolsa de tela; o aprovechando cajas y otros empaques en que se embalan algunos productos.
Controles y sanciones
De igual forma, el área de Educación Ambiental de Coralina desarrolla distintas actividades pedagógicas, principalmente en colegios, barrios, tiendas, minimercados y supermercados, difundiendo la importancia de reducir el uso de plásticos y regalando bolsas de tela, para que estudiantes y clientes de estas superficies comprueben que cumplen la misma función que aquellos implementos elaborados con materiales altamente contaminantes.
Ciertamente, un cambio de mentalidad normalmente está mediando por una decisión informada; sin embargo, el mensaje de lo perjudicial del plástico no siempre es asimilado por toda la población o el grueso de comerciantes quienes, en ocasiones toman el tema de la crisis ambiental como producto de la ficción o una exageración de quienes se hacen llamar ‘ambientalistas’.
Es por eso que también existe un Grupo de Control y Vigilancia en la Subdirección de Calidad y Ordenamiento Ambiental, cuya misión es realizar acciones de vigilancia e inspección periódica en el Muelle Departamental y en distintos locales de San Andrés y de Providencia, para verificar que no se estén transgrediendo las leyes.
“Normalmente estas labores se ejecutan una vez por semestre y, ocasionalmente, se procede a hacer decomisos de estos materiales; o se abren procesos administrativos y se procede a sancionar a los infractores, cuando se trata de un hecho recurrente después de varias visitas a un establecimiento”, recalcaron desde esta dependencia de la autoridad ambiental.
¿Qué podemos hacer para reducir su uso?
Normalmente no nos damos cuenta de la cantidad de bolsas de plástico que vamos acumulando, a medida que vamos de compras o cuando consumimos un producto. La clave está entonces en preguntarnos: ¿Realmente necesito la bolsita? ¿Lo que compré cabe en mi bolso? ¿Puedo llevar el artículo en mi mano?
Por lo tanto, otras sugerencias serían:
- Piense que hay alternativas mucho más respetuosas con el planeta, o reutilice las bolsas que tiene en casa. Por mucho que queramos reducir las bolsas, algunas se nos han ido acumulando, así que no las deseche: puede volverlas a usar en sus compras o en el bote de basura.
- Trate de llevar consigo una bolsa de tela plegable: estas ocupan muy poco espacio y no le costará nada llevar una o varias en su maletín o bolso. Nunca se sabe cuándo tendremos que hacer una compra imprevista.
- Si no lleva bolsa de un material distinto al plástico, adquiera de una vez alguna reutilizable que seguramente le venderán allí mismo en el establecimiento; u opte por trasladar sus artículos en cajas recicladas. También aplica, si le es posible, emplear canastos, carritos, o maletines.
- Por último, recicle: en caso de tener que botar bolsas porque están en mal estado, deposítelas en un contenedor dispuesto para tal fin.
El planeta Tierra es nuestra casa común y la Reserva de Biosfera Seaflower nuestro hogar, por ende, es una responsabilidad colectiva cuidar de ella, protegiendo los ecosistemas marinos y terrestres que sostienen la vida en el Archipiélago. Por eso, ¡a la bolsa plástica yo le digo: no!
(Foto: Coralina)





















