
La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) llegó a su trigésimo aniversario, este 30 de junio, sumando notables logros y enfrentando importantes retos en pro de administrar y proteger el medio ambiente del territorio insular.
La autoridad ambiental de las islas fue creada en 1995 por el artículo 37 de la Ley 99 de 1993 (también conocida como la Ley del Medio Ambiente), “como una Corporación Autónoma Regional que además de sus funciones administrativas en relación con los recursos naturales y el medio ambiente del Archipiélago, ejercerá actividades de promoción de la investigación científica y transferencia de tecnología, sujeta al régimen especial previsto en esta Ley y en sus estatutos, encargada principalmente de promover la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales renovables y del medio ambiente del Archipiélago”.
Desde entonces, la entidad ha tenido muchos logros. El más importante, tal vez, la declaratoria del Archipiélago como Reserva de Biosfera Seaflower por el Secretariado del ‘Man and Biosphere Program’ (MaB) de la UNESCO, el 10 de noviembre de 2000, dadas las particularidades únicas en el país
Entre ellas, sus 300 mil kilómetros cuadrados de extensión; siendo 57 de ellos terrestres. Además, se trata del único departamento insular de Colombia, conformado por las tres islas mencionadas, cinco atolones y varios bancos y bajos coralinos; siendo el Archipiélago la frontera más septentrional del país, compartiendo fronteras con Jamaica, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Logros y reconocimientos
En 2005, se declararon 65 mil km2 de Área Marina Protegida (AMP) bajo el nombre emblemático de Seaflower, por tratarse de una zona única de su género en el país, por su estructura de uso múltiple y considerada como una de las más extensas de la región del Caribe.
Ese mismo año, y luego de un arduo trabajo, se logró la acreditación de su laboratorio por parte del IDEAM, mediante Resolución ISO 17025 en agosto de 2005.
Así mismo, se consiguió elevar a parques regionales, el Old Point Regional Park, Johnny Cay Regional Park y The Peak Regional Park, que son herramientas que surgen con la Ley 99 y permiten que las responsabilidades de conservación de los recursos de la biodiversidad estén en cabeza de las regiones, hecho que se logra con el ánimo de reducir presión y conservar los ecosistemas estratégicos y la biodiversidad de la región.
En 2010, Coralina recibió el Premio Mundial a la Mejor Acción sobre Diversidad Biológica, otorgado por la la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza, en Nagoya (Japón).
Certificación de playas y otras gestiones
En 2013 con apoyo de la Gobernación Departamental, emprendió el reto de certificar algunas playas de San Andrés a nivel mundial, logrando resultados parciales en gestión de estos ecosistemas.
Luego, en 2018 la Corporación Ambiental orientó sus esfuerzos a la certificación de la playa del Parque Natural Johnny Cay, siendo ésta una de las playas piloto en Colombia dentro de un proceso avalado inicialmente por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, quien impulsó la inscripción del país al programa ‘Bandera Azul’ (Blue Flag), logrando en 2019 la obtención del primer galardón bajo este sello.
De esta manera, y por cuatro años consecutivos, dicha playa ha mantenido dicho reconocimiento, como premio al cuidado y mantenimiento de este emblemático lugar de San Andrés.
Adicionalmente, en 2019 se obtuvo la declaración de protección del ‘Cangrejo Negro de Providencia/Providence Black Crab’ como Denominación de Origen, que corresponde a que la zona geográfica delimitada es la más idónea para el desarrollo del animal, pues se caracteriza por tener los niveles de humedad adecuados para su crecimiento; certificado que fue otorgado a la organización Asocrab en dicho municipio.
Nueva AMP declarada
Desde sus inicios, Coralina lidera proyectos ambientales definitivos para el Archipiélago. Algunos de los más destacados han representado un cambio en las tendencias de desarrollo para las islas, implementación de iniciativas para el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes a través de proyectos como camas profundas aprovechamiento de agua lluvias y manejo de aguas residuales en proyectos pilotos en los sectores de la Isla.
Así mismo, el diseño de planes de conservación de especies amenazadas y en peligro, la implementación del programa de control de especies invasoras, la demarcación de zonas de conservación y protección en el mar a través de la instalación de boyas, y la implementación de aplicación de antibióticos para encarar la enfermedad de pérdida de tejido coralino; así como la formulación de distintos proyectos, junto a otras entidades locales, nacionales e internacionales para un tratamiento más eficaz de este virus.
Recientemente, el pasado 12 de junio de este año, el director ‘ad hoc' de la entidad, Quincy Bowie Gordon, anunció en el marco de la Conferencia Mundial de los Océanos en Niza (Francia), el establecimiento de una nueva AMP en Bajo Nuevo y Serranilla, dos de los atolones al norte del Archipiélago.
Dicha zona tiene 388.667 hectáreas (3.800 km2) y ello representa un avance crucial para la protección de ecosistemas marinos estratégicos que, a pesar de su alto valor ecológico y cultural, no habían sido incorporados previamente dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
“Esta decisión es el resultado de más de una década de trabajo colaborativo con pescadores artesanales, el Pueblo Étnico Raizal, el Invemar, la Comisión Colombiana del Océano y varias universidades colombianas, sumado al respaldo de iniciativas internacionales como la expedición de ‘Pristine Seas’ de National Geographic en 2022”, explicó en su momento el directivo.
De esta manera, Coralina sigue cosechando logros significativos en pro de proteger día a día la gran Reserva de Biosfera Seaflower. Que sean muchos años más sensibilizando y respaldando el mensaje de que sí es posible soñar con un futuro sostenible, valorando, respetando y conservando nuestro medio ambiente.





















