
Nuevamente, Rock Hole se vistió de gala para recibir a agricultores de distintos sectores de la isla, quienes se congregaron en este punto para una nueva versión de la feria agroalimentaria que este mes cumplió su sexta edición en este año. La idea continuará y en distintos puntos de la isla.
Estos mercados se han convertido en una opción económica, colorida y tradicional en la cual se puede entrar en diálogo y negociación con los campesinos sin necesidad de intermediarios, obteniendo precios competitivos y dándole una mano a la cultura agrícola local.
Esta vez, productos como la chirimoya y el bosco se robaron las miradas, pues son parte de la gastronomía isleña, alimentando por décadas a residentes y turistas, por eso en la feria se resaltaron estas cosechas.
Libras de plátano desde tres mil pesos marcan que este tipo de espacios son fundamentales para hacer accesible la comida para la gente, debido a que el costo de la canasta familiar es elevado y en ocasiones priva a las familias de probar estas delicias.
Poco a poco fueron llegando curiosos y compradores de sectores aledaños y visitantes, quienes se dejaron deleitar por los aromas y sabores de la tierra, mostrando que la herencia de sembrar está más que viva que nunca en el Archipiélago.
También, se contó con una sección donde se vendían plantas ornamentales y preparaciones típicas como empanadas, tortas y dulces propios de las islas que, al probarlos, reflejan un pedacito de este territorio.
Es preciso recordar que esta estrategia pretende reactivar lugares de comercio histórico, apoyar el trabajo local y convertir a San Andrés en un referente en la región en cuanto al apoyo al campo.
Testimonios
Una de las agricultoras que hizo parte de esta iniciativa fue Carmen Corpus quien trajo cocos, aceites y, en especial, su producto estrella en esta versión: la chirimoya.
“Hoy traje esta fruta, afrodisiaca, y que contiene componentes muy importantes para los diabéticos, además de que ayuda para la circulación y regulación para la hemoglobina… Los invito a consumirla sin aditivos ni transgénicos”, contó Corpus.
Del mismo modo, Astrid Taján, otra de las protagonistas de la jornada, narró cómo se preparó y lo que llevó para vender. “Me arreglé muy bien. Yo traje ají dulce, mamón, coco seco y biche y también pepinos, todo excelente. Todo lo cultivé yo, así que el sabor es garantizado”, concluyó Taján, mientras exhibía orgullosa sus productos.
Es preciso reiterar que esta estrategia pretende reactivar lugares de comercio histórico, apoyar el trabajo local y convertir a San Andrés en un referente en cuanto al apoyo al campo; por esta razón, han movido ocasionalmente al 'Farmer Market' de Rock Hole para llevarlo a sectores como San Luis y próximamente se prepara una nueva incursión en el sector de Natania





















