
El 26 de junio se conmemora el Día Mundial de los Bosques Tropicales, para resaltar el alto valor de este ambiente terrestre. Para el caso del Archipiélago, el bosque seco tropical es uno de sus seis ecosistemas estratégicos, representado por ‘The Peak’, que lentamente se recupera tras una serie de eventos que afectaron su capa vegetal.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible define el bosque seco tropical (BST), como una formación vegetal con cobertura boscosa continua distribuída entre los 0 y los 1.000 metros sobre el nivel del mar, en temperaturas superiores a los 24ºC.
Así mismo, señala que hay cerca de 60 millones de hectáreas (ha) de bosque seco en el país, pero solamente 1.022.632 ha de BST en las regiones Caribe, Orinoquia y Valles Interandinos. De esta extensión, 4.345 ha están en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (según cifras 2024 de la Corporación Ambiental Coralina).
‘The Peak Regional Natural Park’ (o El Pico, como también se le conoce) es el punto más alto de su geografía; ubicado en el municipio de Providencia y Santa Catalina, cuenta con un área total de 10.5 ha, 9.2 de ellas de BST. Sin embargo, un alto porcentaje de ésta se vio afectada, primero por el paso del huracán Iota en 2020; y luego en 2023, a causa de un incendio de grandes proporciones.
¿Por qué es importante este tipo de bosque?
El BST aporta distintos e importantes servicios ecosistémicos: regula el ciclo del agua, protege los suelos (controlando la erosión) y mitiga los efectos del cambio climático, porque captura y almacena dióxido de carbono (CO2). Además, en las islas son hábitat de aves, reptiles, anfibios, y de especies tan valiosas como el cangrejo negro; proveen frutos como el níspero y el hobo (mamoncillo); y ofrecen especies maderables para múltiples usos.
Por eso, luego de los daños suscitados por el huracán y por la conflagración, se han emprendido distintas acciones en pro de su recuperación, tanto a nivel local como a escala nacional. Tal es el caso de las organizaciones_Sea, Land & Culture Old Providence (Prosealand) y Fundación Providence, que de la mano del Fondo Acción, han desarrollado varias actividades en pro de la restauración de este valioso ecosistema terrestre.
En el caso de Prosealand, en 2024 ejecutaron un proyecto de restauración ecológica, en el área aledaña al arroyo Salt Creek, contando con el compromiso y la colaboración de varios miembros del sector de Lazy Hill.
Diagnóstico y monitoreo
Del mismo modo, también desde el año pasado, la fundación Providence se encaminó en la formulación de acciones de restauración participativa, en la microcuenca asociada al arroyo Gammadith Amareth, con grupos, asociados y no asociados, de los sectores de Bottom House y de Southwest Bay.
El trabajo preliminar se centró en la realización de caracterizaciones ambientales y sociales, en el bosque seco y en dicha microcuenca, para determinar las acciones de restauración necesarias y a implementar en el mediano plazo; así como monitoreos de biodiversidad, para analizar presencia de flora y fauna, y establecer de esta forma lo requerido.
Otras de las actividades incluyeron a los agricultores, con quienes se firmó un 'Acuerdo de Conservación' para adoptar prácticas sostenibles en el municipio; al tiempo que se les sensibilizó principalmente acerca de la importancia que tiene el BS para garantiza la seguridad hídrica, puesto que ‘The Peak’ funciona como reservorio y como zona captadora de aguas lluvias, que se infiltran luego en los acuíferos que nutren las microcuencas de esa isla.
“Estrella fluvial de Providencia”
Desde la fundación se ha enfatizado que el valor ecosistémico de ‘The Peak’ es tan grande, que al trabajar en su restauración es hacerlo en pro todo el municipio, dado que ese punto es considerado la estrella fluvial de Providencia y Santa Catalina porque allí nacen casi todos sus arroyos y cuerpos de agua.
Por lo anterior, y pese a que el grueso de las acciones culminaron en noviembre de 2024, algunas de ellas se mantienen: el monitoreo somero de la parte alta del bosque; la comunicación con los agricultores de la zona baja, para saber cómo van sus cultivos; y las inspecciones periódicas en la parte media, donde la regeneración natural va por buen camino.
Así lo indicó Lilia Ward, coordinadora técnica de la ONG, destacando que desde finales de 2024 (cuando terminó el proyecto con Fondo Acción) han adelantado acciones más pequeñas tendientes a no abandonar a los agricultores, ni a desatender las zonas del BST que han empezado a mostrar señales de mejoría.
Acciones recientes
En este sentido, la ingeniera ambiental comentó que se realizó una jornada de siembra en el área del arroyo ‘Gammadith Amareth’ (en la foto superior), con más de 60 unidades de plántulas de especies propias del BS que ayudan en la retención del suelo (ceiba, chompi, ficus y otras).
“Además, se han hecho actividades educativas con los agricultores, como salidas de intercambio y la fabricación de pacas digestoras. También les dimos insumos para generar acciones más responsables de siembra, según un listado de elementos que les hacían falta y que nos informaron, tales como mangueras, palas, palines, canastas y tanques”, indicó.
Con respecto al ‘Peak’ y los hallazgos encontrados en la caracterización realizada (objeto del proyecto de 2024), Ward dijo que se encontraron varios problemas; uno de ellos, la presencia (sobre todo en la parte baja del parque) de una especie vegetal invasora: la_Vachellia collinsii o ‘caspor tree’, como es conocida por los raizales, la cual crece como una enredadera sobre los árboles, impidiendo que les llegue el sol correctamente, lo que ocasiona su muerte.
Actividades en el mediano plazo
Otra de las problemáticas —añadió la coordinadora— radica en las zonas de pastoreo, en la zona media de The Peak; así como la presencia de cochinilla, llegando a la zona alta.
“Ya con este diagnóstico, ahora sí podemos decir qué vamos a implementar puntualmente en las dos primeras etapas del ‘Peak’ (lógicamente con un siguiente proyecto), con acciones tendientes a erradicar las especies invasoras, a reforzar la educación ambiental con las personas que tienen vacas y otros animales de pastoreo, y para enfrentar la cochinilla”, resaltó.
Para finalizar, la ingeniera ambiental anticipó que en la zona alta continuará el monitoreo, para verificar cómo se va regenerando la capa vegetal del bosque; un proceso que —asegura— debe seguirse dando de manera natural, al menos por un tiempo más.
“Cuando empezamos el proyecto, a finales de 2023, todavía estaba muy mal el bosque, se veían cenizas por todo lado. Pero cuando empezaron las lluvias en 2024, empezó una sorprendente regeneración natural en la zona alta de ‘El Pico’, especialmente de la palma; y aunque allí también hay especies invasoras, digamos que es algo normal, para que haya una transición hacia el bosque maduro que había antes. Ahora, con el diagnóstico en mano, seguiremos trabajando en pro de la restauración total de este importante ecosistema”, concluyó.
(Foto: Fundación Providence)





















