
Cada 16 de junio se conmemora el Día Mundial de las Tortugas Marinas, más que para destacar su importancia ecosistémica, para remarcar los peligros que las acechan; así como para involucrar a las comunidades en su protección.-(Foto: ©Paul Hilton / Greenpeace)
Se sabe que hay siete especies de quelonios en el mundo, y, según datos de la Corporación Ambiental Coralina (2024), se ha reportado la llegada de cuatro de ellas al Archipiélago: tortuga verde (Chelonia mydas), carey (Eretmochelys imbricata), laud (Dermochelys coriacea) y cabezona (Caretta caretta).
Todas ellas están en estado crítico, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus iniciales en inglés). Dichas amenazas son causadas por el hombre, en su gran mayoría, debido a la pesca de arrastre, la inadecuada disposición de artes de pesca o de elementos plásticos, y por la ingesta de estos últimos.
Capacitarse para proteger
En diálogo con la bióloga Andrea Pacheco, funcionaria de la Subdirección de Mares y Costas de Coralina, explicó que la entidad, en el marco de la protección de especies clave como las tortugas marinas, desarrolla diferentes actividades encaminadas a la educación y la sensibilización con las comunidades, acerca de la importancia de estos animales en el ecosistema marino.
Una de estas acciones es velar porque se cumplan las restricciones existentes para su captura, la comercialización de su carne y de subproductos; además del monitoreo biológico de sus poblaciones, y vigilancia cuando hay reporte de nidos o de tortugas llegando a las playas, momento en el que se realiza el acompañamiento y seguimiento respectivo.
“A la fecha se han reportado nidos en los cayos del Sur y del Norte, por parte de la Armada de Colombia, institución que hace presencia allí, y cuyos infantes han recibido importante capacitación previa para la identificación de las tortugas, el marcaje de los nidos e incluso para la toma de medidas morfométricas”, comentó la profesional.
Seres fascinantes
Es bien sabido que cada organismo cumple un papel fundamental en el equilibrio del planeta; en este caso, las tortugas son vitales para los océanos puesto que, aunque no todas las especies comen exactamente lo mismo, sí es frecuente que se alimenten de medusas, lo que ayuda a controlar poblaciones de las mismas. “Un hecho que reviste gran importancia en sitios turísticos, como San Andrés, porque nadie querría meterse a un mar lleno de medusas”, destacó Pacheco.
La bióloga comentó, igualmente, que las tortugas marinas se alimentan de pastos y de esponjas marinas, las mismas que a veces cubren gran parte de los corales. Con esta simple acción, los quelonios contribuyen a mantener un justo equilibrio en el arrecife.
Otra característica que resaltó la funcionaria, quien también está a cargo del tema de fauna silvestre y control de especies invasoras en Coralina, es que son animales muy longevos; y que necesitan de muchos años para alcanzar su madurez sexual y, por ende, empezar su vida reproductiva.
“Por eso es importante no cazarlas, ya que necesitan mucho tiempo para empezar su ciclo reproductivo; el mismo que depende totalmente de las playas (las hembras vuelven a tierra sólo para desovar, en las mismas costas donde ellas nacieron), ecosistema que está muy afectado por acciones antropogénicas como el pisoteo, la presencia masiva de gente, la instalación de infraestructuras, y la ubicación de luminarias que afectan sus recorridos; sumado al cambio climático y a la erosión costera, que hacen peores las condiciones para que puedan anidar en esos lugares”, detalló.
Todavía hay esperanza
No obstante este panorama desalentador, la profesional aseguró que siguen habiendo eventos de anidación relativamente constantes en el Archipiélago; lo que hace fundamental que la autoridad ambiental garantice procesos satisfactorios de eclosión, o de protección de estos animales en cualquier fase de desarrollo.
En esta misma línea, este año 2025 se han presentado varios eventos relacionados con rescates de individuos, que devuelven algo de esperanza y que contienen su desaparición
Por ejemplo, en el mes de marzo la Armada auxilió a una tortuga marina de la especie Caretta caretta, que habría sido mordida por un tiburón en el área de Cayo Serranilla, ubicado al norte del Archipiélago.
El hecho fue puesto en conocimiento de Karla Barrientos, directora de la Fundación Tortugas del Mar, quien indicó la manera de atender el caso; y afirmó que dicho reporte fue muy significativo porque se trataba de una tortuga cabezona adulta, una de las especies en mayor riesgo de extinción en el país.
“Y más aún porque era un macho, lo cual es poco usual ya que ellos se encuentran en una playa solamente cuando nacen, y una vez abandonan ese lugar, toda su vida la pasan en el mar”, dijo, en su momento, la bióloga.
Trabajo interinstitucional
Así mismo, en mayo se reportó la liberación exitosa, en aguas circundantes del Archipiélago, de una tortuga marina, también de la especie Caretta Caretta, que había sido hallada por pescadores en el sector de White Watta (en San Andrés).
Según relató la bióloga Pacheco, quien participó personalmente en el operativo, este ejemplar fue liberado de manera controlada, luego de haber recibido atención especializada dos días antes, tras encontrarse enredada y con dificultades para nadar; razón por la cual recibió una valoración exhaustiva, para verificar y garantizar su estado de salud.
"Antes de liberarla, se tomaron algunas medidas morfométricas, se revisó su estado de salud, flotabilidad y medidas del caparazón. Posteriormente, se le colocaron marcas de identificación en ambas aletas y un chip subcutáneo, como parte del proyecto ‘Fi wi Riif’ que ejecuta por estos días la Fundación Tortugas del Mar; y de ‘Blue Sea Turtle Sanctuary’, que lidera la Armada", agregó.
A propósito de la Armada, la funcionaria recalcó que esta ha tenido una participación decidida en estos eventos y en este tipo de acciones. “Para el caso de White Watta, por ejemplo, nos dieron el transporte y una piscina pequeña para tener el animal ahí, mientras se valoraba su flotabilidad y estado físico en general. Por eso hacemos extensivo el saludo de agradecimiento al comandante del Batallón de Infantería de Marina No.11, teniente coronel Moisés Palerm”, anotó.
Pacheco señaló también que la Armada está muy interesada en apoyar este tipo de iniciativas, relacionadas con la investigación y la conservación de tortugas; y destacó que de manera juiciosa están reportando los nidos, desde los diferentes cayos y zonas remotas del Archipiélago.
‘Santuario azul’
En efecto, hace poco se supo que esta institución castrense está liderando un proyecto para crear un santuario de tortugas: se trata de ‘Blue Sea Turtle Sanctuary’, una iniciativa que busca no sólo proteger a estos animales, sino también contribuir al estudio y conservación de otras especies que habitan la Reserva de Biósfera Seaflower.
Justamente este 16 de junio, en conmemoración del Día Mundial de las Tortugas Marinas, se va a instalar un stand en la peatonal de Sprat Bigh, una iniciativa de la Armada que contará con el apoyo de Coralina, donde se van a mostrar todas esas actividades que realiza la entidad y específicamente sus infantes de marina, en las zonas remotas que componen el Archipiélago, tales como el reporte y protección de nidos, custodia a la salida de las tortuguitas, y otras actividades de monitoreo y conservación que desempeñan, gracias a la capacitación que han recibido de parte de la autoridad ambiental y de la misma Fundación Tortugas el Mar.
A propósito de esta ONG, adicionalmente se conoció hace unos meses que se ha adherido a las múltiples acciones previstas en la islas dentro del ambicioso proyecto Fi Wi Riif. Su objetivo principal: la recuperación de las poblaciones de tortugas marinas en el territorio insular, necesarias para mantener su equilibrio ecológico.
De hecho, en diciembre de 2024, su directora realizó un recorrido por las principales playas de anidación en Providencia y Santa Catalina, como etapa inicial de esta apuesta investigativa. Entre los sitios visitados estuvo Manchaneel Bay, South West Bay y la playa de Fort.
Barrientos manifestó que lo mismo se ha hecho recientemente en la isla de San Andrés, y que pretende realizarse en los cayos del Norte y del Sur, con el apoyo, precisamente de la Armada.
Una de las novedades que pretende traer este proyecto, es el uso de un sistema estandarizado a nivel mundial para el rotulado de tortugas marinas, el cual será implementado por primera vez en las islas.
“Todos los individuos que encontremos, ya sean juveniles en el agua, adultos anidantes, o rescatados por los pescadores, serán rotulados con dos tipos de marcas: una externa, con códigos en acero inoxidable para que cualquier persona que les vea los pueda reportar; y otras internas, con microchips únicos para cada ejemplar, por si mide menos de 30 cms o por si se le cae su marca externa. Con ello haremos seguimiento de cómo están creciendo, cómo va su peso, su tamaño poblacional, y si se queda viviendo en San Andrés, en otro sitio del Archipiélago, o si migra a un lugar distinto”, puntualizó la experta.
Es así como desde la Reserva de Biosfera Seaflower se contribuye, con ciencia y con acción, a la búsqueda de perpetuar estas importantes especies que circundan sus aguas; al tiempo que se fomenta la protección de la biodiversidad y el equilibrio natural del planeta.





















