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Pesimistas, realistas o idealistas

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SANABRIA.OBISPOEn el mundo encontramos todo tipo de actitudes; pero ciertamente se nota una crisis de esperanza, causada por las grandes tragedias mundiales asociadas con la guerra y la pobreza, que someten a muchos a vivir en condiciones deplorables, y a otros a exponerse a travesías peligrosas buscando de vida mejores condiciones…

El cambio climático golpea especialmente a los campesinos afectados en sus cosechas; la desilusión ante las promesas de cambio y mejores condiciones de vida se desvanecen y se va imprimiendo en los corazones una melodía con tono de desesperanza y melancolía.

¿Para qué formar familia y luchar por ella, si en cualquier momento se desbarata?, ¿para qué gastar la vida consagrándola al Señor, a sabiendas que hay otros caminos para servir que producen rentabilidad? ¿Para qué hacer el bien si los que salen ganando son los corruptos? ¿Para qué llenarse de ilusiones por la paz, si los victoriosos son los violentos? Estas y otras realidades carcomen las ilusiones y crean un ambiente desolador. Es peligroso declararnos muertos antes de ir a la batalla, o llevar una vida arrastrada, apenas sobreviviendo.

Érase una vez tres gusanos de seda que ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres eran: Pesimista, Realista e Idealista. Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas…. Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad menguaba a gran velocidad y, finalmente, sintieron como el capullo les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo cotidiano.

En la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos distintos: Pesimista se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo más profundo de su sentir, se despidió de los buenos momentos. Realista se dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que, tarde o temprano, todo volvería a la normalidad. Idealista sintió que, aquello que le estaba ocurriendo, podría ser la oportunidad para que se cumpliese su sueño más preciado: poder volar. Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar sus sueños.

Cuando los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y distintas, a la vez… Pesimista era una bellísima mariposa, pero…. estaba muerta. Había muerto de miedo. Realista era una hermosísima mariposa, pero…. a pesar de ello, empezó a arrastrarse como cuando era gusano. Con satisfacción, dio las gracias al cielo por haber podido seguir igual. Idealista, nada más ver la luz del día, buscó sus alas, y al verlas, su corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo, y dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.

Esas actitudes las encontramos en la palabra de Dios de este domingo. En Job se manifiesta pesimismo ante la enfermedad: “Mi herencia son meses baldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba. Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha” (Job 1, 3-4. 6-7). La desesperanza lo está carcomiendo; su futuro es desilusión y agonía. Se declara muerto en vida.

También aparecen los realistas, que son todos aquellos judíos conscientes de las limitaciones humanas, de las dificultades cotidianas y que se conforman con aceptarlas, pero sin interés de transformarlas, nos hay ilusión de un mundo distinto. Son realistas sin ilusiones.

Paro hay un salto cualitativo cuando aparece Jesús en medio de sus vidas. El gran Maestro, sin desconocer la realidad, ve más allá, tiene puesta su confianza en un mundo mejor que es posible desde ahora, su gran sueño es el reino de Dios. Él deja sin piso a quienes piensan que una mujer mayor, que ya no representa mucho para la sociedad, es mejor dejarla morir. Jesús va hasta su lecho de enfermedad, y la levanta curada. La mujer es valiosa a los ojos de Jesús. Para Él es indispensable dedicar tiempo y recursos con tal de dar sanidad a los enfermos, dejando por el piso el argumento de que a los enfermos hay que dejarlos morir pues son un problema social.

De esta manera, Jesús, el gran soñador, que se levanta temprano para orar con el Padre celestial, presenta su proyecto del reino de Dios, que tiene como objetivo transformar la sociedad actual, y construir una nueva, caracterizada por la libertad, la sanidad, y la esperanza (Cfr Mc 1, 29 – 39).

Tenemos que luchar por la libertad, liberarnos del pesimismo y de la visión horizontal de la vida que nos impide levantar la mirada al cielo. Dios nos creó con alas de libertad, capaces de soñar y construir un mundo ideal. Zafémonos de las cadenas de la desesperanza.

Tenemos que luchar por la sanidad, para poder gozar de una mejor salud física y espiritual. La humanidad está enferma, como decía el papa Benedicto XVI, “enferma de fiebre, de la fiebre de las ideologías, las idolatrías, el olvido de Dios. El Señor nos da su mano, nos levanta y nos cura. Nos levanta para que nos pongamos de nuevo el servicio de Dios y de los demás. Luchar por la sanidad, por las relaciones sanas en la familia y en la sociedad, por la sanidad de los enfermos.

No nos pase lo de los gusanos que se quedan pensando y viviendo como gusanos, olvidando que están destinados a ser mariposas. Tenemos que ser constructores de una mejor sociedad, donde Cristo sea el centro, el gran inspirador y el motor del cambio. Donde no hay palabra de Dios el cambio no aparece; donde no hay fuerza de Dios, el desaliento abruma; donde no hay amor de Dios, retoña el odio y el mal. Solo Cristo da sentido e ilusión a la vida y a la humanidad. Cuando Cristo aparece el mundo cambia.

Por eso que cobran validez las palabras de san Pablo: “¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor, 9, 16 – 19). Predicar el evangelio de Jesucristo es el mejor aporte que podemos hacer los cristianos a esta humanidad sedienta de esperanza, para que dejemos de pensar y vivir como pesimistas, para que renazca la esperanza de un mundo más justo y más humano.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.

 

Última actualización ( Domingo, 04 de Febrero de 2024 05:15 )  

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