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El archipiélago y la justicia reparativa por la esclavitud

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Esta semana el juez de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, Patrick Robinson, aseguró que descendientes de personas esclavizadas en el Caribe podrían demandar a los países coloniales por este crimen de lesa humanidad cometido contra sus ancestros.

Mientras en Europa y el Caribe el tema de reparaciones por la esclavitud ha adquirido mucha relevancia, en las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pasa agachado a pesar de que tenemos una mayoría de población afrodescendiente de ancestros raizales y continentales esclavizados.

Dicha declaración se dio en el contexto de la conmemoración el 23 de agosto del Día Internacional del Recuerdo de la Trata y Abolición de la Esclavitud, que este año fue marcado también por la publicación de un importante reporte que respalda la justicia reparativa por la tragedia de la esclavitud.

Nuestras islas podrían ser parte de los esquemas de justicia reparativa internacional que cada día ganan más terreno por constantes avances en el derecho internacional humanitario y por cambios en opinión pública internacional hacia una mayor sensibilidad al tema. Los objetivos son confrontar el pasado para impulsar la curación de heridas históricas y consecuentes injusticias sistemáticas a través de algún tipo de reparación.

El concepto del juez Robinson de que la compensación por la esclavitud tiene validez y viabilidad jurídica estuvo respaldado por el reporte Brattle publicado en junio de este año que identificó el marco legal para hacerlo. La ONU en 2001 ya había establecido como sujetos de reparación a los descendientes de esclavizados.

La justicia reparativa es impulsada principalmente por el prolífico activismo afrodescendiente de los países del Caribe, en particular de Jamaica y Barbados con la ayuda de CARICOM, la organización de estados del Caribe anglosajón a la cual Colombia se está acercando más y que podría eventualmente ser el escenario ideal para impulsar la agenda de restitución de isleños que descendemos de esclavizados por el imperio británico.

El legado de la esclavitud aún da forma a nuestras estructuras socioeconómicas que siguen afianzando desigualdades e injusticias y aunque exista una igualdad en el papel, se diluye por las jerarquías y divisiones sociales y raciales que se formaron desde entonces.

Nuestras islas hacían parte del proceso del capitalismo racial que enriqueció al antiguo imperio británico. La liberación de esclavizados en las islas se dio por lo tanto en 1834, siguiendo lo ordenado por Inglaterra porque la mayoría de isleños en ese entonces se consideraban británicos y no colombianos. La esclavitud en el continente colombiano duró hasta 1851, es decir que por 32 años Colombia también esclavizó a afrodescendientes y esto ejerce presión moral para algún tipo de reparación nacional.

Requerido por la historia y la ley

La finalidad de conmemorar el día de la trata y abolición de la esclavitud es inscribir esta tragedia en la memoria histórica para asegurar reconciliación y justicia y mantener un debate que hoy día es fortalecido por avances en la legislación de derechos humanos y la política contemporánea que incorpora con fuerza la tercera generación de derechos humanos (étnicos, ambientales, de género), una tendencia que aprovechó Colombia cuando intentó recuperar derechos ancestrales de pesca en aguas perdidas a Nicaragua en el fallo de La Haya de 2012.

Los países caribeños buscan resarcir el daño causado por la esclavitud mediante medidas de compensación colectivas que tengan entretejidas acciones de restitución y rehabilitación, para allanar el camino hacia la reconciliación con el pasado.

Buscan estrategias de solución a problemas estructurales de sus sociedades afrodescendientes que han sido arraigados por patrones de desigualdad y de desventajas sociales y económicas causados por la condición de sus ancestros.

El hecho de que hablemos de restitución y de reparación es porque hay un déficit moral y judicial en atender las secuelas de la esclavitud. Siempre han sido y serán requeridas por la historia y ahora son requeridas y permitidas, según el juez Robinson, por la ley.

Las justificaciones legales parten de un precedente trascendental pero dolorosamente injusto: tras la abolición, Inglaterra compensó a los dueños de plantaciones (pero no a las personas esclavizadas) con alrededor de 22 billones de dólares de dineros de hoy día, que se financió con deuda pública que terminamos de pagar en 2015 los contribuyentes británicos, incluido alrededor de 700.000 caribeños que vivimos en el Reino Unido y que descendemos de esclavizados británicos.

Esta ironía es un claro recuerdo de las cadenas ininterrumpidas que unen un pasado doloroso con un presente que se debe admitir y reparar. Pero la solidez de los argumentos morales y económicos contrasta con la falta de voluntad política para la reparación e incluso para el simple hecho de disculparse.

Inglaterra rechaza hacerlo pero el rey holandés lo hizo, al igual que muchas instituciones privadas europeas, como la Iglesia Anglicana y el bufete de abogados contratado por Colombia para defendernos en La Haya, Freshfields-Bruckhaus-Deringer.

Nuestras islas deberían tener un enfoque intercaribeño de las reparaciones de la esclavitud en virtud de los raizales que descendemos de esclavizados británicos, pero también un enfoque nacional por los descendientes isleños de continentales esclavizados por España y por Colombia.

Ya estamos sujetos a reparaciones por la violencia de los últimos años y la Constitución de 1991 establece marcos legales para diferentes tipos de acciones gubernamentales reparativas para el Pueblo Raizal. Pero además, buena parte de isleños no son raizales y no están cobijados por éstos ni por los que se dan en el continente. Por lo tanto, también es necesario articular los mandatos jurídicos y los requerimientos de reparación con las lógicas políticas y gubernamentales.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan

 

 

Última actualización ( Domingo, 27 de Agosto de 2023 09:45 )  

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