Estudiamos hace unos días en clase, el caso de un hombre en sus treinta, que es hospitalizado en el área de salud mental de un prestigioso hospital bonaerense, con un cuadro de heteroagresividad –agresión a otros- dirigida a su hermana particularmente.
Entre los datos de su historia figuraban múltiples hechos de similares características, la concepción generalizada de su familia que lo definía como “de mal carácter”, adicción al alcohol y a drogas “suaves”, varios ingresos a prisión y la extraña y constante ausencia de remordimiento o culpa; por ejemplo al ser interrogado por el incidente en el que, tomando del pelo, llevó a su hermana en un tour por el piso de su casa, el paciente contestó “la comida no me la tenia lista, el problema es que ella tiene el pelo muy frágil, por eso se le arranca con nada…”
Para tener en cuenta también existían antecedentes de familia disfuncional, alucinaciones únicamente acompañando las adicciones y sin mayores penurias económicas, con una inteligencia que impresionaba como promedio, sin alteraciones en la memoria o la atención y a nivel orgánico solo un ocasional dolor de cabeza.-cefalea-
Para el observador casual –para el experto psiquiatra también- el diagnóstico de este paciente, cae siempre con adjetivos que involucran a su madre y la supuesta promiscuidad de esta…
Los diagnósticos oficiales sin embargo, incluyen trastornos psicopáticos del temperamento, Personalidad Borderline, psicopatía perversa… palabras más, palabras menos la arenga médica para describir al “malo”…
Este paciente sin embargo tubo un giro inesperado en su historia; como protocolo, se le realizó una tomografía axial computada-T.A.C- en la que se encontró un quiste nadando en las membranas que recubren el cerebro, localizado en el lóbulo temporal derecho y ocupándolo casi en su totalidad. Un quiste aracnoideo.
Estudios publicados anteriormente demuestran que otros pacientes con llamada agenesia (falta de) de el lóbulo temporal, presentan la misma sintomatología, la misma heteroagresividad, la misma falta de culpa, la misma psicopatía…. Y acá empiezan las preguntas…
¿Es la maldad biológica?... Para Rousseau, el hombre nace bueno y es la sociedad quien lo corrompe,… pero si el hombre nace malo, ¿Que debe hacer la sociedad con él?, las implicaciones éticas son inconmensurables.
Si la maldad es tan biológica como la diabetes, con una predisposición genética y factores ambientales que la precipitan, ¿tiene la medicina psiquiátrica y neurológica la responsabilidad de la paz mundial? ¿Cómo era la tomografía de personajes como Hitler, Mussolini, Stalin, Osama Bin Laden, Tiro Fijo, Garavito, Ted Bondi, Ed Gain…? ¿Eran todos pacientes psiquiátricos sin diagnóstico? ¿Cuándo deben ser diagnosticados, en la inocencia aparente de los primeros años, o tal vez en cuanto los síntomas dañen a otro? ¿Son acaso los últimos depredadores de una especie cada vez más desbordada?
Yo creo que aunque la maldad tenga un componente biológico claro: orgánico macroscópico, o genético imperceptible, no libera al paciente del accionar de su voluntad, pero le disminuye la responsabilidad al hacerla compartida con una sociedad que debería identificar con prontitud a su agresor. Debe en todo caso ser alejado de terceros inocentes y debe ser además el objeto de un medico que por lo menos, intente curarlo.
En un mundo tan cambiante como en el que vivimos, cuando el D.N.A hace parte de nuestro lenguaje común, cuando cada día se identifican uno de los millones de genes que nos definen como especie, cuando se conoce tanto del espacio como del interior de la célula, nos preguntamos si se acaba el periodo romántico de la sociedad, en el que el amor, la bondad, la ternura, la fe incluso, no son más que manifestaciones sublimes de una organicidad pragmática y calculable, sentimientos que hemos sublimado como alguna vez lo hicimos con el sol cuando lo creímos dios, y no la masa de hidrogeno y helio que es tan común en la galaxia.
Entenderemos el cerebro como un piano, que es capaz de tocar la más perfecta sinfonía, y también cambien capaz de caer encima de otro y matarlo. El cerebro, la razón de toda la evolución: ama, imagina, crea, mata.
Por ahora, me aferro a la tomografía que me hice hace unos años, puede que algún día sea la única evidencia de que no soy una psicópata… Mi última pregunta me levanta de la silla… ¿Y la tomografía de mis políticos?... ¿Habrá un quiste por diagnosticar?






















