
El docente, investigador y ex director de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Caribe, Raúl Román Romero, presentará la segunda edición de su obra ‘Celebraciones centenarias. La construcción de una memoria nacional en Colombia’, este 29 de abril en marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2019. El evento tendrá lugar en el stand 102 de Corferias (Bogotá), pabellón 3 nivel 2, a las 06:00 de la tarde.
A continuación, la presentación de la obra a cargo de la investigadora y doctora en Historia, Mabel López Jerez, a nombre de la Editorial de la Universidad Nacional (U.N.) de Colombia:
“Esta es la segunda edición del libro ‘Celebraciones centenarias. La construcción de una memoria nacional en Colombia’, obra del profesor Raúl Román Romero, adscrito a la Sede Caribe de la U.N. desde 2009, y quien se desempeñó como director de la misma entre 2014 y 2016.
El profesor Román, a pesar de su juventud, es un académico con una envidiable trayectoria investigativa y editorial que inició tempranamente en la Universidad de Cartagena como estudiante de Historia y se consolidó como maestrante en Estudios del Caribe por la U.N. de Colombia y doctor en historia de América Latina, de la Universidad Pablo Olavide, de España.
A lo largo de su camino académico se ha decantado por temas relacionados con conceptos como Estado, región, nación, ciudadanía, representaciones simbólicas, memoria y poder, así como sobre las relaciones políticas y diplomáticas de Colombia en el Caribe; las economías rurales y urbanas en los procesos de desarrollo regional en el Caribe y en América Latina; y, desde luego, el tema que hoy nos ocupa, es decir, la construcción de una memoria nacional en Colombia.
Su insistencia en darle relevancia nacional a la historia social, política y económica del Caribe colombiano, en crear puentes con otras disciplinas y formar redes investigativas con pares del Gran Caribe, así como su liderazgo en el grupo de investigación ‘Nación, Región y Relaciones Internacionales en el Caribe y América Latina’, le han valido un amplio reconocimiento entre sus pares costeños y andinos, a tal punto de ser desde 2014 el presidente de la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe (Acolec), organismo que desarrolla importantes eventos y publicaciones para visibilizar a la región.
Como coordinadora editorial de la segunda edición de su obra, para mí es muy grato presentarla en el marco de la trigésima segunda versión de la FILBo, que este año tiene como invitado de honor a ‘Colombia, 200 años’, con la idea de aportar una mirada original, profunda y actual a la creación y consolidación de la República colombiana.
El libro del profesor Román, que aparece en el marco de esta conmemoración bicentenaria, es precisamente una apuesta hacia los principios de FILBo 2019 porque intenta darnos una versión diferente de los relatos de configuración de nación a partir de un foco regional, con énfasis en el Caribe, que descentre la discusión que por tantos años ha tenido como eje los Andes.
En ese sentido, discute de forma aguda el establecimiento del 20 de julio de 1810 y del 7 de agosto de 1819 como referentes nacionales de la Independencia, en detrimento de los hitos históricos de otras partes del país, como el 6 de agosto de 1810 en Mompós, el 11 de noviembre de 1811 en Cartagena o el 10 de noviembre de 1820 en Ciénaga (Magdalena), cuya conmemoración obedeció en su momento a demandas y expresiones diversas desde lo local y lo regional. Esta es, sin duda, la mayor novedad historiográfica y editorial de esta obra.
Con su libro, publicado por primera vez hace siete años por la Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias, el Instituto de Patrimonio y Cultura, y el Instituto Internacional de Estudios del Caribe de la Universidad de Cartagena, y que en esta edición ampliada nos trae un vasto recorrido por las celebraciones centenarias de los países más representativos de Latinoamérica, el profesor Román evidencia que los relatos históricos de inicios del siglo xx no fueron objetivos, sino una construcción social al servicio de los intereses políticos de las clases dirigentes o de las élites regionales.
Con su obra nos ayuda a ver detrás de la primera conmemoración del 20 de julio de 1810 y del 7 de agosto de 1819 una estrategia de reunificación del país, ocurrida entre 1910 y 1919 en un contexto de fraccionamiento ocasionado por las guerras civiles del siglo XIXe inicios del XX, como la de los Mil Días, al final de la cual Panamá se separaría de Colombia y otras regiones amenazarían con hacerlo.
En ese sentido, Celebraciones centenarias analiza los procesos de memoria sobre la Independencia ocurridos a inicios del siglo XX en diversas regiones del país y reconstruye a través de fuentes primarias, especialmente la prensa, las disputas para producir un referente fundacional de la República, que en definitiva dejarían como hegemónicos el 20 de julio y el 7 de agosto, de connotación eminentemente andina, en detrimento de otros lugares de la geografía nacional.
En sus palabras, “con la selección de los hechos del mundo andino y su representación como los acontecimientos forjadores del Estado-Nación, los sectores gobernantes del centro del país no solo pusieron en marcha un proyecto hegemónico que legitimaba de manera preferencial el acceso de las élites del interior a los altos cargos de la República, sino que, además, suscitaron resistencias desde algunas localidades para reconocer esos hechos del centro andino como fundacionales de la nación colombiana” (p. 273).
Al efectuar su investigación, el profesor Román encontró que los esfuerzos de la historiografía se han concentrado en “tratar de reinterpretar, con importantes relecturas de los hechos, los acontecimientos que dieron origen a la independencia de Colombia a principios del siglo xix y, en otros casos, en examinar los imaginarios que se fundaron sobre estas independencias, pero con muy pocas interpretaciones sobre lo que fue la conmemoración del primer centenario de los hechos ocurridos el 20 de julio en el país” (p. 16).
De allí que su intención sea llenar un vacío investigativo y contestar de forma crítica a la unanimidad historiográfica que, en sus palabras, “ha celado, con algo de empeño, la construcción de una historia heroica y lineal, desdibujando la violencia que encarnan las acciones heroicas que terminaron forjando la dolorosa realidad de la confrontación en el país” (p. 16).
La obra se encuentra dividida en ocho partes que contextualizan al lector respecto a los esfuerzos y los fracasos de inicios del siglo xx por una integración nacional; el gobierno de Rafael Reyes y la neutralización de los partidos tradicionales; los rumores separatistas y la autonomía demandada por las autoridades municipales; la visión ‘inferiorizante’ de la Costa Caribe y su supuesta incapacidad para el autogobierno; así como las crisis y las confrontaciones bipartidistas.
Todos estos aspectos explican, a partir de la cuarta parte del libro, la invención de una tradición asociada al 20 de julio de 1810 como culmen de la independencia. Para finalizar, el autor aborda las contra-memorias nacionales recuperando los eventos asociados a las celebraciones centenarias de las independencias en diversas ciudades del Caribe entre 1910 y 1921.
Como detalle de fina coquetería editorial, esta segunda versión del libro es publicada por la Universidad Nacional de Colombia con un inserto de once fotografías de Clímaco Nieto que hicieron parte de la Urna Centenaria cerrada en 1910 para abrirla cien años después y que pretendía dejar registro de las celebraciones efectuadas en ese entonces para conmemorar el primer centenario de la Independencia de Colombia.
La urna centenaria es, en sí misma, una evidencia del debate que propone Román, en tanto la mayor parte de los documentos que alberga recuperan las imágenes y las evidencias de las celebraciones efectuadas en Bogotá. No obstante, ese peso es equilibrado en el libro con un riguroso trabajo de fuentes primarias del Ministerio de Instrucción Pública, del Ministerio de Gobierno y de una treintena de periódicos y gacetas del Caribe.
La segunda edición de ‘Celebraciones centenarias. La construcción de una memoria nacional en Colombia’ se presenta, entonces, como una oportunidad de abrir camino hacia nuevas propuestas investigativas que contribuyan a replantear la historiografía sobre el periodo de la Independencia y que visibilicen las iniciativas y esfuerzos de las diferentes regiones para articularse a una memoria nacional que debe superar su adscripción eminentemente andina y responder a las realidades locales y regionales del resto de la nación.
Finalmente, felicitar al profesor Raúl Román Romero por este valioso aporte a la historiografía, que contribuye no sólo a la discusión que se ha suscitado desde hace varios años en torno a la construcción de una memoria nacional sobre la Independencia, sino que es absolutamente coherente con la misión de la Sede Caribe de la U.N. de Colombia de visibilizar y fortalecer las capacidades científicas de la región”.





















